La seguridad en México: Entre el discurso y la realidad
En Tantita Tinta sabemos que hablar de seguridad es tocar una fibra sensible de todos los mexicanos. Recientemente, durante el foro “Diálogos por la Seguridad y la Paz” realizado en Mérida, Yucatán, una voz que resonó con fuerza fue la de un grupo de exgobernadores del PRI, quienes no se guardaron nada al analizar la situación actual del país frente al crimen organizado.
Lejos de los discursos oficiales que suelen llenar los noticieros, estos exmandatarios —entre ellos Rubén Moreira, Rolando Zapata y Miguel Alonso Reyes— pusieron sobre la mesa una verdad que para muchos es evidente: el Estado mexicano está mostrando una preocupante debilidad institucional que, lejos de frenar a la delincuencia, parece estar dándole más margen de maniobra.
¿Qué hace falta realmente para recuperar la paz?
El diagnóstico de los exfuncionarios es claro: no se trata solo de tener buenas intenciones, sino de ejecutar una estrategia integral que involucre presupuesto real, coordinación entre los tres niveles de gobierno y, sobre todo, instituciones que no se desmoronen a la primera provocación.
Para nosotros en Tantita Tinta, hay puntos clave en esta discusión que no podemos pasar por alto:
- Profesionalización policial: No basta con enviar elementos a la calle; se requiere capacitación constante y mejores condiciones laborales.
- Fortalecimiento de fiscalías: Si el sistema de justicia no funciona, la impunidad se convierte en el mejor aliado del crimen.
- Presupuesto inteligente: Invertir en seguridad no es un gasto, es una necesidad. Se requiere inversión en tecnología, infraestructura y, crucialmente, en la modernización de los centros penitenciarios.
El factor humano y la cohesión social
Rolando Zapata, exgobernador de Yucatán, señaló que la seguridad no debería ser el fin último, sino la consecuencia directa de una sociedad con un tejido social sano. En su opinión, la seguridad es un ejercicio de convivencia entre ciudadanos y gobierno. Pero, ¿qué pasa cuando esa confianza se rompe? La respuesta es sencilla: el caos.
Por su parte, Rubén Moreira fue tajante al recordar que México atraviesa una crisis grave. Según lo discutido en el foro, la falta de coordinación y la ausencia de una estrategia que realmente pegue donde más le duele a los grupos delictivos —sus finanzas y su operación logística— es lo que nos tiene atrapados en este ciclo de violencia. Además, se hizo énfasis en la urgencia de transparentar las cifras de homicidios; porque solo cuando conocemos la magnitud del problema, podemos aspirar a resolverlo.
¿Es suficiente con cambiar de estrategia?
La realidad es que el fortalecimiento de las policías municipales y estatales se ha vuelto el “talón de Aquiles” de la estrategia nacional. Sin los recursos necesarios, estas corporaciones suelen quedar rebasadas. Se estima que, para profesionalizar adecuadamente a los cuerpos de seguridad a nivel nacional, se requieren inversiones millonarias que se traducen en miles de millones de pesos, presupuesto que hoy día parece estar disperso o mal enfocado.
En el cierre del foro, quedó claro que la procuración de justicia es el eslabón que falta para cerrar el círculo. Sin fiscalías fuertes y autónomas, los esfuerzos de los policías en la calle terminan perdiéndose en un sistema judicial que no procesa, no juzga y no castiga.
Desde Tantita Tinta seguiremos atentos a estos diálogos. Al final del día, lo que todos los mexicanos buscamos es poder caminar por nuestras calles, estacionar nuestro coche o simplemente ir a trabajar sin sentir el aliento de la incertidumbre en la nuca.
Fuente: El Universal