“Podría decirlo, pero no lo voy a hacer”: Sheinbaum responde con elegancia a los dichos de Trump sobre México

La diplomacia se pone a prueba entre México y Estados Unidos

En el equipo de Tantita Tinta sabemos que la relación bilateral entre México y la Unión Americana siempre parece una telenovela de fin de semana, llena de giros inesperados, declaraciones fuertes y, sobre todo, mucha diplomacia de estira y afloja. Recientemente, el escenario internacional volvió a calentarse tras las polémicas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, durante su participación en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Desde la máxima tribuna global, Trump no se guardó nada y calificó a los cárteles de la droga como verdaderos “enemigos en guerra con la civilización”. Según el mandatario vecino, México funge como el epicentro de esta violencia desmedida, llegando a tachar de “inaceptable” compartir más de 3 mil 200 kilómetros de frontera —la cifra exacta adaptada a nuestro sistema métrico— con territorios que, asegura, están bajo el control de grupos criminales. Incluso, amenazó con la posibilidad de utilizar a su ejército si consideran que sus intereses nacionales están en riesgo.

La respuesta desde Palacio Nacional: Calma y oficio político

Como ya es costumbre cada mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abordó el tema sin caer en provocaciones durante su tradicional conferencia matutina. Con una mezcla de firmeza y mucha ironía fina, la titular del Ejecutivo mexicano desmenuzó los dichos del republicano y puso las cosas en perspectiva.

Para empezar, Sheinbaum recordó que los discursos a veces se leen de manera fragmentada en los medios. “Toman una parte de la declaración y luego no toman la otra”, señaló al recalcar que el propio Trump también reconoció que existe una excelente comunicación con la administración mexicana y que ambos países comparten el objetivo común de combatir a la delincuencia organizada.

El dardo que decidió no lanzar

El momento más álgido de la conferencia llegó cuando la mandataria mexicana soltó una frase que ya le está dando la vuelta a todo el país, demostrando que tiene memoria y mucha cintura política:

“Yo podría decir: ‘es muy difícil vivir junto a un país que tiene un nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas’. O podría decir: ‘es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas’, pero no lo voy a decir, no lo voy a decir porque tenemos buena relación con el presidente Trump y el gobierno de los Estados Unidos”, sentenció Sheinbaum.

Para nosotros en Tantita Tinta, este tipo de postura refleja una madurez diplomática interesante. En lugar de encender el fuego con más declaraciones estridentes, el gobierno federal prefiere apostar por la coordinación institucional, recordando sutilmente que el problema de la inseguridad y el tráfico de sustancias es una calle de dos vías: mientras de este lado sufrimos la violencia de los cárteles, del otro lado de la frontera hay millones de dólares y millones de consumidores que alimentan ese mismo negocio.

¿Hacia dónde va la relación bilateral?

  • Trabajo coordinado: A pesar de las palabras altisonantes en foros internacionales, en el día a día las agencias de seguridad de ambos países siguen operando bajo mesas de entendimiento.
  • El elefante en la habitación: El tráfico ilegal de armas de alto poder procedentes de armerías estadounidenses sigue siendo el gran pendiente que México exige resolver.
  • Pragmatismo político: Ambos mandatarios entienden que pelearse públicamente no le conviene a ninguna de las dos economías, especialmente cuando comparten una frontera tan activa y comercial.

El drama geopolítico continuará, de eso no hay duda. Lo importante es ver cómo la administración actual equilibra la defensa de la soberanía nacional sin descuidar los acuerdos comerciales y migratorios que mantienen a flote la economía de la región. En Tantita Tinta seguiremos siguiendo de cerca cada capítulo de este intenso drama fronterizo para traerte siempre el análisis más fresco y sin pelos en la lengua.

Fuente: El Universal


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