¡Pánico en el suelo! Esto es lo que debes (y no debes) hacer durante un sismo según Protección Civil

La prevención es nuestra mejor aliada ante un susto trepidante

Vivir en México significa saber perfectamente que el suelo bajo nuestros pies puede moverse en cualquier momento. Entre la alerta sísmica y el corre-corre, los nervios suelen traicionarnos. Para mantener la cabeza fría y actuar con precisión quirúrgica, en Tantita Tinta nos dimos a la tarea de platicar con Myriam Urzúa, secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México. ¡Toma nota porque esta información literal te salva la vida!

A propósito de los preparativos para el Segundo Simulacro Nacional, platicamos sobre las dudas más comunes: ¿qué diablos hacemos si nos agarra el temblor en el Metro, caminando por la calle o en la oficina del piso 15? Aquí te desmenuzamos las respuestas de forma clarita y sin rodeos.

¿Salir corriendo o quedarme quietito? Depende del piso

Uno de los mayores dilemas cuando empieza la emergencia es si debemos abandonar el edificio de inmediato o buscar refugio adentro. La regla de oro de Protección Civil es muy sencilla:

  • Si estás en planta baja, primer o segundo piso: Tienes luz verde para evacuar de inmediato. Utiliza la ruta establecida y sal hacia el punto de reunión al aire libre. Eso sí, la regla de oro jamás cambia: no corres, no empujas y no gritas.
  • Si estás del tercer piso hacia arriba: ¡Ni se te ocurra intentar bajar las escaleras durante el movimiento! Tienes que quedarte en el lugar donde estés hasta que termine el sismo. Busca las zonas de menor riesgo, como las columnas centrales del inmueble, y aléjate por completo de ventanales o libreros mal asegurados.

Una vez que el suelo se calme, ahora sí, inicia la evacuación ordenada. Las brigadas internas de cada edificio tienen la chamba de revisar que la estructura no sufra daños graves antes de permitir el reingreso.

¿Qué pasa si te agarra en la calle, en el coche o en el transporte público?

El caos vial o estar atrapados en el transporte puede elevar el drama al máximo, pero la red de movilidad capitalina cuenta con protocolos muy estrictos:

    En el coche: Lo prudente es bajar la velocidad paulatinamente y orillarte con precaución hasta detenerte por completo en un lugar despejado, lejos de pasos peatonales o puentes elevados.

    En el Metro o Cablebús: Si vas a bordo, el convoy disminuirá la velocidad de inmediato hasta llegar a la estación más cercana para mantenerte a salvo. Si estás esperando en el andén, pégate a la pared y resguárdate al menos por tres minutos. El Cablebús aplica la misma fórmula: llega a la estación, frena y evalúa la zona antes de reanudar el servicio.

    Caminando por la banqueta: Aléjate de edificios altos, bardas endebles y presta mucha atención a los árboles grandes (un buen tip tanto para sismos como para la temporada de lluvias).

El famoso “triángulo de la vida”: Mitos y realidades en México

Seguramente has escuchado hablar del famoso método de meterse al ladito de un mueble grande en posición fetal. Sin embargo, los expertos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) han aclarado hasta el cansancio que esta teoría no aplica en nuestro país.

Mientras que en naciones como Japón las escuelas están fortificadas bajo normativas súper estrictas y los estudiantes pueden resguardarse bajo las bancas, en México la realidad estructural es distinta. Nuestras construcciones a base de concreto y ladrillo exigen un análisis personalizado por parte de peritos o ingenieros para determinar las zonas realmente seguras.

¡Incluye a todos! La importancia de pensar en nuestras mascotas y personas con discapacidad

Para nosotros en Tantita Tinta es vital recordar que la protección civil es para todos. Al armar tu mochila de emergencia, no olvides incluir a tus michis y lomitos, idealmente con una transportadora lista para salir corriendo. Asimismo, organízate con tu familia para asignar roles claros en el cuidado de adultos mayores o personas con discapacidad, identificando previamente rampas, guías táctiles y rutas accesibles.

Participar en los simulacros no es solo un trámite aburrido de oficina o escuela; es el entrenamiento que musculará nuestra memoria de reacción ante cualquier imprevisto. ¡A ponernos las pilas!

Fuente: Sopitas Geek


Deja un comentario