La tierra no deja de moverse en Venezuela
Si algo nos ha enseñado la naturaleza es que nunca termina de sorprendernos, y no precisamente de la forma que quisiéramos. Durante la madrugada de este 18 de agosto, los habitantes de Caracas y sus alrededores se llevaron un susto importante: un nuevo sismo sacudió el centro-norte de Venezuela, despertando el miedo de quienes aún no se recuperan de la tragedia de hace un par de meses.
En Tantita Tinta estuvimos al pendiente de la información oficial. El movimiento se registró a las 3:07 de la mañana con una magnitud de 4.0 y una profundidad de 10 kilómetros. El epicentro, para mala fortuna, fue Catia La Mar, en La Guaira, justo en la misma área que quedó marcada por los terremotos del pasado 24 de junio.
¿Por qué sigue temblando?
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) no ha dejado de monitorear la zona. Desde junio hasta finales de julio, el contador de réplicas ya sumaba 1,389 eventos. Esto explica por qué el suelo parece no querer quedarse quieto, manteniendo en alerta constante a los ciudadanos de Caracas, Miranda y La Guaira.
Aunque Delcy Rodríguez, presidenta encargada, salió a calmar las aguas descartando afectaciones mayores y activando el Sistema de Protección para monitorear la situación, el ánimo de la gente sigue tenso. Nadie olvida que el doble terremoto de junio (de magnitudes 7.2 y 7.5) dejó un saldo doloroso de 6,438 fallecidos y miles de hospitalizados.
El costo de la reconstrucción
La situación en Venezuela va mucho más allá del susto. Estamos hablando de una infraestructura que quedó colapsada. Para que te des una idea del tamaño del lío, el Banco Mundial estima que los daños totales ascienden a cerca de 333 mil millones de pesos mexicanos (basado en la cifra original de 19,600 millones de dólares). Es una cifra que hace que cualquiera se detenga a pensar en el futuro del país.
El ingeniero japonés Kit Miyamoto, un experto en la materia que fue enviado para evaluar los daños tras el primer golpe, ha sido muy claro: no podemos predecir cuándo va a temblar, pero sí podemos aprender a vivir preparados. La prevención no es un lujo, es una chamba de todos los días.
¿Qué sigue ahora?
El panorama es complicado. La Guaira, hogar del aeropuerto internacional Simón Bolívar, aún lucha por levantarse tras ver cómo más de 100 edificios se venían abajo en junio. Con más de 10 refugios temporales todavía en operación, cada réplica —aunque sea pequeña— se siente como una estocada al corazón de las familias que lo perdieron todo.
Desde Tantita Tinta, seguiremos informando sobre cómo evoluciona esta secuencia sísmica. La recomendación de siempre es mantenerse informados por canales oficiales y no caer en rumores que solo alimentan el drama. Mantén tu mochila de emergencia cerca y, sobre todo, no bajes la guardia.
Fuente: Bloomberg Tecnologia