Un regreso que hizo vibrar a la capital
No importa lo que digan las redes sociales, ni el drama que a veces rodea su vida privada; al final del día, la música siempre termina imponiéndose. Christian Nodal regresó a la Ciudad de México y lo hizo por la puerta grande, con un lleno absoluto en la emblemática Plaza de Toros La México, donde miles de seguidores se dieron cita para corear a todo pulmón sus éxitos más sentidos.
En Tantita Tinta estuvimos al pendiente de este evento, que más que un concierto, se sintió como una catarsis colectiva. Desde horas antes, el ambiente en las inmediaciones del recinto era inmejorable: sombreros, paliacates y hasta la curiosa presencia de veladoras de “San Nodal” adornaban los puestos de mercadería oficial. Para quienes dudan del arrastre del sonorense, la velada fue la prueba definitiva de que, cuando se sube al escenario, el talento habla por sí solo.
Un escenario 360 y una montaña rusa de emociones
El diseño del escenario en 360 grados permitió que absolutamente nadie se quedara sin ver el despliegue del artista. La espera terminó pasadas las 9:00 de la noche, cuando el recinto se iluminó con ritmos de rap que sirvieron como antesala. El estallido de energía fue total cuando Nodal emergió desde las entrañas del escenario, vestido de negro y con esa actitud que ya es su sello característico.
El repertorio fue un golpe directo al corazón para los “dolidos”. Temas como No Te Contaron Mal y Se Me Olvidó marcaron el inicio de una noche donde la cerveza y el sentimiento fueron los protagonistas. El momento cumbre de la primera mitad llegó con la aparición de Gera MX, desatando la locura total al interpretar el éxito Botella Tras Botella.
Invitados de lujo y el factor sorpresa
No solo de regional vive el hombre; Nodal se aventuró a interpretar covers como La Chona y Devuélveme a Mi Chica, demostrando que su rango vocal está diseñado para la fiesta. Sin embargo, la sorpresa de la noche fue la aparición de Ángela Aguilar. La química en el escenario fue innegable, aunque el público no perdió la oportunidad de soltar uno que otro grito relacionado con el pasado sentimental del cantante. Nodal, fiel a su estilo, capeó el temporal con diplomacia, deseando que todos sus seguidores encuentren, tarde o temprano, al amor de su vida.
Vale la pena mencionar el impacto económico de este tipo de eventos. Con boletos que oscilaron desde los 800 hasta los más de 5,000 pesos en zonas VIP, la industria de los conciertos en México sigue demostrando que es un motor imparable, inyectando dinamismo a la capital y congregando a fans que viajan desde distintos puntos de la República.
El cierre: Un homenaje a los grandes
El show no podía terminar sin un tributo a la altura: Vicente Fernández. La voz de Nodal resonó en la plaza, recordándonos que, aunque sea una figura moderna del género, respeta las raíces del mariachi. Con Adiós Amor, el cantante selló una noche que, para sus miles de seguidores, será difícil de olvidar.
En Tantita Tinta creemos que, al final, la música de Nodal tiene esa cualidad extraña de engancharte incluso cuando juras que no es lo tuyo. ¿Será el despecho, será la voz o será simplemente que todos tenemos una historia que dedicarle a su discografía? Lo que es un hecho, es que el sonorense sigue en la cima.
Fuente: Milenio