Entre encuestas, reclamos y la urgencia de mantener la cobija junta
El partido guinda llega este fin de semana a su Consejo Nacional con la dura tarea de coser las piezas que quedaron sueltas tras el proceso de designación de coordinadoras y coordinadores estatales y municipales. Con la mira puesta en las elecciones de 2027, la gran pregunta en los pasillos políticos es si la famosísima unidad interna resistirá el embate de los ánimos encendidos y los bemoles de sus aliados.
En Tantita Tinta analizamos cómo este encuentro en el World Trade Center (WTC) de la CDMX no es una pachanga cualquiera; se trata de afinar la maquinaria electoral, definir la política de alianzas con el PT y el PVEM, y ponerle camisola de fuerza a la disciplina partidista. La resaca de sus 15 años de vida política deja un mensaje claro: abrir la puerta a los que vienen de fuera, pero sin descuidar a los fundadores.
Las curvas peligrosas en los estados: Zonas de alta tensión
A pesar de que las encuestas definieron a los 17 coordinadores estatales que posteriormente se convertirán en candidatos a gobernador, el camino no ha estado libre de piedras. En estados como Chihuahua y Sonora se armó buena grilla, donde perfiles como Andrea Chávez en Ciudad Juárez y Célida López en Hermosillo se llevaron su respectivo premio de consolación tras pelear fuertemente las gubernaturas.
Sin embargo, el verdadero drama se cocina en rincones donde las alianzas hacen agua:
- Zacatecas: El Partido del Trabajo (PT) alzó la ceja y pegó de gritos al sentirse maltratado tras la designación de Verónica Díaz. Líderes petistas como Reginaldo Sandoval y Benjamín Robles no han ocultado su inconformidad.
- Nuevo León: Tatiana Clouthier soltó la sopa sin tapujos, rechazando tajantemente la designación de Clara Luz Flores Carrales y advirtiendo que no se puede vender un taco con carne descompuesta en aras de la simulación política.
- Colima: El senador Virgilio Mendoza rompió palitos con el PVEM y con la alianza de la autodenominada cuarta transformación, acusando imposiciones locales y llamando a la oposición a hacer frente común.
¿Hay remedio para el descontento?
Ante este panorama, la dirigencia nacional ha tenido que sacar los manteles largos y armar mesas de diálogo exprés para calmar las aguas. La presidenta del partido ha insistido en que el calendario electoral no perdona y exige alineación total. No obstante, planchar las arrugas de la inconformidad política requiere más que discursos motivacionales y talleres de formación política.
La gran prueba de fuego para Morena y sus aliados será demostrar que los acuerdos de cúpula pueden traducirse en gubernaturas sólidas sin sacrificar la base militante que, al final del día, es la que sale a tocar puertas y repartir volantes bajo el rayo del sol. El reloj corre y el 2027 está a la vuelta de la esquina.
Fuente: El Universal