La sombra del crimen organizado en el poder: ¿Un caso aislado o un patrón sistémico?
En Tantita Tinta sabemos que la política en nuestro país a veces parece una serie de drama que no termina, pero lo que está ocurriendo con el caso de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa con licencia, ha encendido las alarmas de una forma que no podemos ignorar. No es solo un ‘lío’ administrativo; es, según el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, la prueba fehaciente de que el crimen organizado ha echado raíces profundas en las estructuras del oficialismo.
La acusación que no se puede ignorar
Romero Herrera no se guardó nada durante su reciente rueda de prensa. Para el panista, lo que estamos viendo no es una crisis accidental en Sinaloa, sino las consecuencias de haber entregado el poder público a estructuras que, presuntamente, bailan al son de los grupos criminales. La etiqueta que ha soltado es contundente: “Morena se convirtió en un narco-partido”.
Para nosotros, el análisis es claro: el hecho de que funcionarios mexicanos estén bajo la lupa de las autoridades estadounidenses no es un tema menor. Hablamos de una posible infiltración que toca desde campañas electorales hasta fiscalías y corporaciones policiacas. ¿Cómo llegamos a este punto?
Más allá de Sinaloa: El efecto dominó
Lo que preocupa a diversos sectores de la sociedad civil y a la oposición es que esto parece ser el síntoma de una enfermedad crónica. Romero enlistó entidades como Baja California, Tamaulipas, Tabasco y Michoacán como focos rojos donde también se han señalado vínculos sospechosos y actividades relacionadas con el huachicol fiscal y financiamientos ilícitos.
Aquí en Tantita Tinta reflexionamos sobre la urgencia de que el gobierno federal tome cartas en el asunto. La relación con Estados Unidos no es un juego; el futuro del T-MEC y la estabilidad económica —que al final del día afectan el bolsillo de cada mexicano— dependen de nuestra imagen internacional y de la capacidad del Estado para limpiar la casa.
¿Qué sigue para la administración de Sheinbaum?
El llamado de Romero a la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido directo: “Rompa el pacto”. La petición es clara: terminar con cualquier vínculo de protección política que pudiera haber heredado del sexenio anterior. Mientras las autoridades se pierden en discursos sobre la soberanía nacional, la realidad en las calles, donde las familias aún buscan a miles de desaparecidos, dicta una historia muy distinta.
La pregunta que nos queda en el aire es: ¿Hasta dónde llegará esta supuesta infiltración? En un país donde la confianza en las instituciones es un activo cada vez más escaso, la transparencia y el deslinde de responsabilidades no son opcionales, son una urgencia democrática. En Tantita Tinta seguiremos dándole seguimiento a este caso, porque informar con claridad es nuestro compromiso con ustedes.
Fuente: El Universal