La vulnerabilidad hecha música en el escritorio más famoso
Para nosotros en Tantita Tinta nos encanta seguir de cerca los momentos que sacuden a la industria musical, y la reciente aparición de Mon Laferte en las famosas sesiones de oficina dio muchísimo de qué hablar. La talentosa cantante chileno-mexicana regresó al formato para ofrecer algo mucho más profundo que un simple concierto: una catarsis en toda regla donde la salud mental, la fama y el peso del sistema económico actual tomaron el micrófono.
Lejos de montar un espectáculo tradicional, la intérprete de Tu falta de querer decidió desnudar su alma y hablar sin filtros sobre lo agotador que resulta mantenerse vigente en la era digital. Con una puesta en escena sumamente cuidada —donde sus músicos aparecieron caracterizados como oficinistas realizando movimientos robóticos y repetitivos—, la artista dejó claro que la industria musical a menudo devora a la persona para convertirla en un simple producto.
Entre la mercancía, los likes y el cansancio mental
Durante la interpretación del tema For Your Consideration, Mon no se guardó nada y lanzó una crítica directa al ritmo de vida vertiginoso que impone la sociedad moderna. Con frases punzantes, reflexionó sobre cómo la búsqueda constante de validación en internet termina afectando el bienestar emocional.
“No me gusta admitir que me convertí en mercancía. Confundí ser admirada con ser querida. ¿Será el tráfico de likes o es el marketing?”, expresó la cantante ante los micrófonos, desatando una ola de empatía entre sus seguidores. Además, añadió una frase que resume el sentir de toda una generación atrapada en la exigencia laboral: “La culpa, el capitalismo, neoliberalismo y optimismo no me dejan descansar”.
En lugar de la glamorosa vida que muchos imaginan detrás de las estrellas de su magnitud, Mon confesó que a veces solo desea cosas tan terrenales y sencillas como encerrarse en el baño a ver el celular sin culpa, maratonear series todo el día, subir de peso sin que le importe la opinión pública o simplemente evitar la interacción humana por un buen rato. ¡Vaya que nos representa a todos un poquito después de una pesada semana de chamba!
El amor que sana: el momento más emotivo de la sesión
El clímax de la presentación llegó con el tema No le regales tu corazón, un espacio que la cantautora dedicó enteramente a su esposo, el músico Joel Orta. La atmósfera cambió por completo cuando la música se hizo más suave y Mon sacó unas hojas para leer en voz alta los votos matrimoniales que escribió durante un viaje en ferri rumbo a Venecia, mientras cargaban a su hijo de apenas siete meses.
Las lágrimas no tardaron en aparecer. Con la voz quebrada pero firme, compartió detalles íntimos y sumamente tiernos de su relación: “Amo tu pelo, tu humor, tus dientes de vampiro, tu olor, especialmente cuando no te bañas…”, recitó mientras el llanto la invadía por completo. Lejos de detener la grabación o intentar ocultar su vulnerabilidad, permitió que las lágrimas formaran parte viva de la interpretación.
Al terminar el emotivo momento, fiel a su estilo auténtico y relajado, soltó una ligera risa nerviosa, pidió disculpas por el drama y preguntó si se le había corrido el labial antes de exclamar: “Bueno, no importa, vámonos”, y continuar con el repertorio.
Una alineación de lujo
Para esta tercera participación en el formato de NPR, Mon Laferte se hizo acompañar por una banda de primer nivel que combinó piano, guitarra, bajo, batería y cuatro instrumentos de viento, logrando una atmósfera íntima pero poderosa:
- Naomi Nakanishi en el piano.
- Sebastián Aracena en la guitarra.
- Aarón Cruz en el bajo.
- Reona Sugimoto en la batería.
- Sección de metales integrada por Alejandro Guardiola, Leonardo Díaz, María Kim Grand y Giovanni Cigui.
Sin duda, este Tiny Desk pasará a la historia no solo por su calidad musical, sino por recordarnos que detrás de cada gran artista hay un ser humano lidiando con las mismas dudas, miedos y deseos de paz que cualquiera de nosotros.
Fuente: Milenio