El mundo atraviesa su momento más violento en décadas, pero México tiene un lugar propio en la lista negra
Si echamos un vistazo a los titulares internacionales, es fácil pensar que la violencia solo ocurre en países que están oficialmente en guerra. Rusia contra Ucrania, las tensiones en Oriente Medio o el conflicto civil en Sudán ocupan todas las portadas. Sin embargo, en Tantita Tinta analizamos los datos del Uppsala Conflict Data Program (UCDP) y nos topamos con una realidad que nos pega directo en casa: México, sin estar en guerra formal con ninguna nación, es el protagonista indiscutible de un tipo de violencia que está desangrando al país.
Las cifras que no mienten
El informe más reciente del UCDP es contundente. Durante 2025, a nivel mundial se registraron cerca de 14,500 muertes derivadas de conflictos entre actores no estatales —es decir, enfrentamientos entre grupos criminales, milicias y cárteles—. De esa cifra total, ¡cerca de 7,800 ocurrieron en suelo mexicano! Estamos hablando de más de la mitad de las muertes de este tipo en todo el planeta.
Mientras que el mundo está viendo cómo los conflictos entre estados alcanzan su cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, con un total global de 244,600 muertes por violencia organizada, México destaca por una razón equivocada: la consolidación de grupos criminales como actores de poder real.
El peso del crimen organizado
El informe señala a organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y las facciones del Cártel de Sinaloa como los principales motores de esta tragedia. No es solo un tema de delincuencia común; estamos ante una dinámica de poder donde el control territorial se pelea con una letalidad que deja muy poco margen de maniobra.
- Estrategia y realidad: Aunque el gobierno federal ha reportado una baja en el promedio diario de homicidios dolosos —pasando de 86.9 en septiembre de 2024 a 58.3 en abril de 2025—, los expertos advierten que esto no siempre significa paz.
- El efecto consolidación: Investigadores del Journal of Peace Research sugieren que, cuando un grupo criminal logra dominar una zona y expulsar a sus rivales, los enfrentamientos abiertos bajan, pero el control del crimen sobre la vida cotidiana persiste.
¿Qué significa esto para nosotros?
En Tantita Tinta nos parece fundamental cuestionar qué hay detrás de las estadísticas. La estrategia nacional basada en inteligencia y coordinación es un paso, pero el reto de reducir la violencia sistémica es monumental. Mientras que las autoridades siguen capturando desde narcosubmarinos con toneladas de droga hasta objetivos prioritarios en Jalisco o Sinaloa, la realidad es que la paz todavía se siente como un objetivo a largo plazo.
El hecho de que México concentre más de la mitad de las muertes por conflictos no estatales nos obliga a reflexionar. No estamos en una guerra civil de libro de texto, pero la intensidad de la violencia nos coloca en una posición que, desafortunadamente, es única en el mundo moderno. La pregunta para todos sigue siendo: ¿qué sigue para México cuando el mapa de la violencia se ha vuelto, básicamente, nuestro patio trasero?
Fuente: WIRED en Español