Entre el futbol y la urgencia: La voz de las buscadoras en Paseo de la Reforma
En Tantita Tinta creemos que el deporte y la realidad social no siempre pueden ir por caminos separados. Mientras el país se preparaba para vibrar con el partido de la Selección Mexicana contra Chequia, un grupo de valientes mujeres tomaba la avenida Paseo de la Reforma, no para celebrar un gol, sino para recordarnos una deuda histórica que sigue doliendo en lo más profundo del tejido social mexicano.
Bajo el lema “¡México campeón en desaparición!”, colectivos de búsqueda de personas desaparecidas se congregaron frente a la icónica Glorieta de los Desaparecidos. La consigna era clara y punzante: visibilizar que, pese a los esfuerzos por normalizar la alegría de los eventos deportivos, hay más de 135 mil familias que siguen esperando a un ser querido. En nuestra redacción, nos preguntamos: ¿cómo podemos celebrar sin cuestionar el vacío que dejan tantas ausencias?
La “cascarita” de la dignidad
La protesta no fue una manifestación tradicional. Los colectivos organizaron una “cascarita por la memoria y contra el olvido”. Con esta actividad, las madres buscadoras intentaron interceptar la atención de los miles de aficionados que, envueltos en los colores patrios, caminaban rumbo a los puntos de encuentro. El mensaje, lanzado con megáfono en mano, resonaba con fuerza: “¡Únete, únete, que tu hijo puede ser!”. Fue una invitación incómoda, sí, pero necesaria para romper el silencio que a veces nos impone la distracción colectiva.
El dato es aterrador: de acuerdo con las cifras reportadas por los colectivos hasta abril de este año, la cifra de personas no localizadas supera los 133 mil registros. Estamos hablando de una crisis humanitaria de proporciones monumentales que afecta a cada rincón del territorio nacional.
El “Ajolote Buscador” y la sátira política
Uno de los momentos más comentados de la jornada fue la aparición del “ajolote buscador”. En un acto de protesta creativa y cargada de ironía, el personaje portó una máscara de pato. ¿El motivo? La reciente invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum a “Marlín”, el pato embajador del Mundial, a Palacio Nacional. El letrero que cargaba el ajolote no dejaba lugar a dudas: “Me tengo que disfrazar de pato para que la presidenta nos voltee a ver”.
Esta acción pone sobre la mesa el descontento de los colectivos ante lo que perciben como una atención selectiva del Estado. Para nosotros en Tantita Tinta, este tipo de manifestaciones creativas no solo buscan atención mediática, sino que denuncian una desatención institucional que se siente mucho más pesada que cualquier marcador de futbol.
¿Qué sigue después del silbatazo final?
El partido terminó, los aficionados se dispersaron, pero el dolor de las familias sigue ahí, intacto. La exigencia de justicia y verdad es constante, sin importar el calendario deportivo. Mientras que la pasión por el futbol mueve masas, estas mujeres mueven conciencias, recordándonos que el verdadero triunfo de México como país no llegará con un marcador favorable, sino con el reencuentro de quienes hoy nos faltan.
La lucha de estas madres buscadoras es, sin duda, un recordatorio de que la memoria es un territorio que no podemos permitirnos perder. En Tantita Tinta seguiremos dando espacio a estas voces, porque la tinta, al igual que la justicia, no debe secarse ante la adversidad.
Fuente: El Universal