Marvel: Lobezno saca las garras, pero se queda a medias en su ambición

El esperado regreso del mutante más feroz

Cinco largos años tuvimos que aguantar la respiración esperando el momento en que Marvel: Lobezno llegara por fin a nuestras manos. Desde aquel lejano septiembre de 2021 en un PlayStation Showcase, la ilusión colectiva con el estudio Insomniac Games se fue directo a la estratosfera. Y no era para menos: con los antecedente de sus exitosos juegos de Spider-Man, el listón estaba altísimo y muchos ya lo perfilaban como la mejor aventura jamás contada sobre el mutante favorito de los cómics.

Para nosotros en Tantita Tinta, la curiosidad era enorme. Ya nos aventamos la campaña completa superando las 12 horas de juego (con platino incluido) en este exclusivo de PlayStation, y la verdad es que nos hemos quedado con una sensación agridulce. ¿Nos divertimos? ¡Claro que sí! Pero la desarrolladora jugó tanto a la segura que parece que fuimos montados en una montaña rusa con doble arnés y vigilancia constante.

Una trama conocida pero efectiva

Para abordar la historia de Logan, el estudio decidió plantear un escenario donde los mutantes casi no existen en la Tierra, los X-Men brillan por su ausencia y nuestro peludo protagonista forma parte del Equipo X junto a Mística y Dientes de Sable, bajo las órdenes del siniestro Nathaniel Essex. Si le das una leída rápida a los cómics, te vas a oler los giros a kilómetros, pero aun así logran mantenernos atrapados.

Un detalle que nos encanta es la personalización. Ya es marca de la casa incluir una barbaridad de trajes, permitiendo que Logan luzca como el Motorista Fantasma o que sus emblemáticas garras brillen con oro pulido. Eso sí, aunque la narrativa brilla por momentos y nos lleva por lugares exóticos como Japón y Madripur, algunos personajes secundarios se sienten flojos, como si la trama no supiera exactamente qué hacer con ellos.

Gore, sangre y mucha furia

Hablemos sin rodeos: ¿habría sangre? ¡Por supuesto! Sería imposible concebir un juego de este personaje sin violencia gráfica. Aquí no hay medias tintas; nos topamos con miembros cercenados, ojos reventados y secuencias que no le piden nada a las brutalidades de Kratos. Insomniac apostó por subir la clasificación de edad y acertó por completo en este apartado, entregando una experiencia visceral que le hace justicia al buen James Howlett.

Un combate divertido, pero que se queda corto

El sistema de peleas es puro espectáculo visual, heredero directo de lo que ya conocemos, pero con un detalle que nos dejó con ganas de más: la falta de combos complejos. Olvídate de meterte a la recámara a ensayar combinaciones imposibles de botones. Aquí todo se resume en:

  • Machacar el botón cuadrado para repartir golpes básicos.
  • Estar súper atento a los esquives con círculo.
  • Usar los bloqueos con L1.
  • Activar el indicador de rabia cuando Logan pierde los estribos.

La fluidez es increíble, pero se siente desconectada; las seis habilidades especiales que desbloqueas conviven de manera independiente en lugar de entrelazarse en una danza letal.

Linealidad y la manía de llevarte de la mano

Si eres de los que ama perderse en mundos abiertos gigantescos, te avisamos que este título es bastante lineal. El equipo de desarrollo quiso asegurarse de que nadie se perdiera de nada: los rastros de olor de Logan aparecen en pantalla con enormes iconos azules y flechas por el suelo. A veces da la impresión de que no confían en nuestra habilidad para explorar.

Incluso las zonas de plataformeo rozan lo automático. En más de una ocasión, al fallar un salto claramente calculado, notamos cómo el juego empujaba mágicamente al personaje un par de metros hacia arriba para que pudiera sostenerse de la barra. ¡Trampas de diseño que le quitan reto a la aventura!

Un apartado técnico de diez

Eso sí, visualmente es una auténtica chulada. Sin buscar un fotorrealismo aburrido, luce de escándalo y exprime de forma brutal el hardware de una consola de la pasada generación. El nivel de destrucción en los escenarios es digno de aplauso: dejar un cuarto hecho garras tras una pelea intensa es sumamente satisfactorio. Lamentablemente, el uso del control DualSense se siente desaprovechado más allá de la resistencia en los gatillos.

Conclusión: Un viaje divertido pero sin riesgos

En resumidas cuentas, este título se deja disfrutar de principio a fin porque la fórmula base de los grandes estudios de Sony funciona. Quieres llegar al final, ver qué pasa con los centinelas cibernéticos y descubrir los secretos del pasado de Logan. Sin embargo, nos queda la espinita de que Insomniac se puso un techo autoimpuesto; calcó su propio manual sin arriesgarse a entregarnos algo verdaderamente revolucionario. Es un gran viaje, pero con el freno de mano puesto.

Fuente: VidaExtra


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