Luto en el periodismo: Asesinan al comunicador Alejandro Leyva en Oaxaca

Un golpe a la libertad de expresión

En Tantita Tinta lamentamos profundamente informar sobre un hecho que sacude nuevamente al gremio periodístico en México. Esta mañana, el periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar fue víctima de un ataque armado directo mientras se encontraba en un puesto de comida, ubicado al interior del fraccionamiento La Esmeralda, en el municipio de San Pablo Etla, Oaxaca.

El ataque, perpetrado por sujetos armados que huyeron del lugar, ha encendido las alarmas sobre la seguridad de quienes ejercen la labor informativa en el estado. Para nosotros, este no es solo un número más en las estadísticas de violencia; es la pérdida de una voz crítica y un colega que dedicó años de su vida a escudriñar la vida pública de nuestra entidad.

¿Quién era Alejandro Leyva?

Alejandro Leyva Aguilar era un rostro conocido en los medios locales. Con una trayectoria que incluyó la dirección de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión (CorTV), el comunicador mantenía una presencia constante y activa a través de su columna “El Zumbido del Moscardón”. De hecho, su pluma no había descansado: apenas seis horas antes de ser ultimado, el periodista había compartido su última publicación, demostrando que su compromiso con la información se mantuvo intacto hasta el último minuto.

Su trabajo reciente se caracterizaba por un estilo directo y cuestionador, centrando gran parte de sus análisis en la gestión del actual gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz. Esta línea editorial, marcada por la fiscalización del poder, hoy cobra una relevancia dolorosa tras el desenlace de los hechos.

Un contexto de violencia que no cesa

Lamentablemente, el asesinato de Leyva no es un evento aislado en el calendario oaxaqueño. En el equipo de Tantita Tinta hemos dado seguimiento a la situación de inseguridad que atraviesa el estado y este hecho se suma a una racha violenta que ha marcado el inicio de la temporada de la Guelaguetza. Recientemente, se reportó el asesinato de dos mujeres en diversos puntos del estado, dejando claro que los mecanismos de protección para los ciudadanos —y especialmente para los periodistas— siguen siendo insuficientes.

  • El impacto gremial: La muerte de un comunicador siempre silencia una parte de la realidad.
  • Exigencia de justicia: La comunidad periodística en Oaxaca ya alza la voz para pedir una investigación transparente.
  • Seguridad en riesgo: El ataque a plena luz del día en una zona residencial expone la vulnerabilidad ante el crimen.

Es urgente que las autoridades locales y federales no dejen este caso en el olvido. La libertad de prensa es la columna vertebral de nuestra democracia, y cuando un periodista es asesinado, todos los ciudadanos perdemos un canal para conocer la verdad. En Tantita Tinta, nos unimos a la exigencia de que el crimen de Alejandro Leyva no se convierta en una carpeta de investigación más que acumule polvo en los archivos de la fiscalía.

Seguiremos atentos a cualquier avance en las investigaciones. Descanse en paz, Alejandro Leyva.

Fuente: El Universal


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