¡La ruta del sabor! Dónde encontrar los huaraches más legendarios de la CDMX

¡Pásele, pásele! La guía definitiva para los amantes del buen comer

Si algo tenemos en la CDMX es un ingenio gastronómico que nos hace sentir orgullosos y con la panza llena. Entre nuestra infinita variedad de garnachas, el huarache ocupa un lugar sagrado. No, no hablamos de las sandalias de cuero que usas en la playa, sino de esa obra de arte de masa nixtamalizada que, desde 1935, nos salva de cualquier antojo.

En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar el origen de este gigante ovalado. Todo comenzó gracias a Doña Carmen Gómez Medina, cerca del Canal de La Viga. Un cliente, con mucha hambre, le pidió un tlacoyo más grande y alargado; al ver la forma final, alguien bromeó diciendo que parecía un huarache y, ¡pum!, nació una leyenda chilanga.

¿Qué hace que un huarache sea perfecto?

No es solo masa y frijol. Es el equilibrio. La base debe ser crujiente por fuera y suave por dentro, rellena de frijoles refritos y coronada con una fiesta de ingredientes: desde una buena cecina o costilla, hasta nopales, queso fresco, crema y su salsa que te haga llorar de felicidad. Es un platillo completo, nutritivo y, seamos honestos, el mejor amigo de nuestro presupuesto.

La ruta de los campeones

Si andas buscando dónde echarte uno de calidad, checa estos lugares que son garantía:

  • El Huarache Azteca: Los pioneros. Mantienen la receta original de Doña Carmen. Si vas, pide el de costilla o el campestre con champiñones. Está en Torno 154, Venustiano Carranza.
  • Huaraches Los Portales: Ideales para los fines de semana. Tienen unos “divorciados” (salsa roja y verde) que son otro nivel. Se ubican en Víctor Hugo 64, Benito Juárez.
  • Huaraches Valente: Conocidos como “los de la Pensil”. Llevan casi 40 años siendo los consentidos del rumbo en la Miguel Hidalgo.
  • Tacos y Huaraches “El Güero”: Para los que buscan ambiente de barrio puro y duro. Sus porciones son de batalla. Encuéntralos en Lago Bolsena 173.
  • Las Pisadas de King Kong: Ojo aquí, que no es para novatos. En el Mercado Río Blanco sirven monstruosidades de hasta 40 centímetros que pueden pesar cerca de 3 kilos. ¡Ve con muchísima hambre!
  • El Huarache Picudo: La opción itinerante. Si los ves en algún tianguis, no lo dudes. Su forma picuda es un sello distintivo y sus más de 30 años de tradición se notan en cada bocado.

Consejos de Tantita Tinta

Recuerda que en esta ciudad, donde hay fila, hay sabor. Muchos de estos lugares son pequeños, así que ármate de paciencia si llegas en hora pico. Al final, la espera vale cada peso invertido en esta joya de la cultura popular mexicana. ¡Buen provecho!

Fuente: Sopitas Cosas


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