¿’La Odisea’ se ve borrosa? Por qué la obra maestra de Nolan no es un error, sino arte puro

¿Error técnico o una decisión maestra?

Desde que se anunció que La Odisea, la ambiciosa cinta de Christopher Nolan, sería la primera en la historia grabada íntegramente en formato de 65mm y 15 perforaciones —el famoso IMAX de alta fidelidad—, sabíamos que la polémica no tardaría en llegar. Ahora, con más de un mes en cartelera y habiendo superado la impresionante cifra de 17,000 millones de pesos mexicanos recaudados en todo el mundo, la discusión en redes sociales está que arde.

Muchos espectadores han salido de la sala con la duda: ¿por qué se siente tan desenfocada? En Tantita Tinta analizamos este fenómeno y te adelantamos la respuesta: no, no es un fallo de proyección ni una mala copia. Lo que estás viendo es una decisión creativa de proporciones épicas.

El tamaño sí importa (y mucho)

Para entender este look “suave”, hay que hablar de técnica. Quienes se dedican a la fotografía saben que cuanto más grande es el sensor de una cámara, menor es la profundidad de campo. Es una regla de oro. Si comparamos, por ejemplo, la profundidad que ofrece una cámara pequeña contra una profesional de sensor completo (Full Frame), la diferencia es abismal.

En el formato de 65mm, la profundidad de campo es tan reducida que enfocar es una pesadilla técnica. Imagina un primer plano donde el ojo del actor está perfectamente a foco, pero el resto de la cara empieza a perder definición. A eso le llamamos falloff, y en una pantalla de cine gigante, ese efecto se multiplica, dando esa sensación de que las orillas están “borrosas”.

Ópticas con alma propia

El equipo de Tantita Tinta ha investigado el equipo utilizado en el rodaje. Además de lentes de marcas legendarias como Hasselblad y Zeiss, se utilizaron las poderosas ópticas Primo 65 de Panasonic. ¿El secreto? Fueron modificadas para comportarse como lentes anamórficas, lo que le da a la imagen ese toque suave y orgánico que Nolan tanto buscaba.

Estas lentes tienen una apertura de T2 (equivalente a un T1 en formato tradicional), lo que convierte el trabajo del foquista en un auténtico malabarismo. Cada milímetro cuenta. No es que Nolan se haya equivocado; es que prefirió una estética artística y pictórica sobre la nitidez digital híper-procesada a la que nos tienen acostumbrados las producciones modernas.

Lo que realmente ves en el cine

Si viste la película en una sala 70mm, es normal que hayas notado esta suavidad con mayor intensidad. Al recortar la imagen para que encaje en el formato panorámico, perdemos información visual arriba y abajo, haciendo que ese desenfoque en los bordes sea mucho más evidente. Pero, lejos de ser un error, es lo que le da al filme esa textura de obra de arte clásica, algo que se siente vivo y no como un video generado por computadora.

Para nosotros en Tantita Tinta, está claro: Christopher Nolan y su director de fotografía, Hoyte Van Hoytema, no están entregando un producto con errores. Están entregando una visión cinematográfica donde cada decisión tiene un propósito. La próxima vez que vayas al cine, no busques la nitidez de un celular; disfruta de la suavidad de un gigante del celuloide.

Fuente: Espinof


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