‘La misteriosa mirada del flamenco’: El western queer que te hará creer de nuevo en la familia elegida

Un debut que sacudió Cannes

Si algo nos encanta en Tantita Tinta es descubrir esas historias que se salen del guion tradicional. En la edición 2025 del Festival de Cannes, el nombre de Diego Céspedes empezó a sonar fuerte tras llevarse el premio de Una Cierta Mirada con su ópera prima: La misteriosa mirada del flamenco. Con apenas 31 años, el director chileno nos entrega un relato que, más que una simple película, es una experiencia cruda y hermosa sobre la supervivencia.

La cinta, que ya puedes encontrar en MUBI, ha sido etiquetada como un western queer. Y aunque el término pueda sonar pretencioso, te aseguramos que no lo es. Es una historia sobre el amor y esa “familia elegida” que construimos cuando el mundo se pone hostil; un grupo de mujeres —hermanas, madres e hijas— que, además de desafiar las normas, encuentran en el arte un refugio ante la adversidad.

Atacama, 1982: El escenario del miedo

La trama nos traslada al desierto de Atacama en 1982. En un pueblo minero donde los chismes vuelan más rápido que el viento, existe la creencia de que una enfermedad mortal se transmite a través de la mirada y el afecto. Los habitantes viven bajo un estigma brutal: quienes se enamoran de las mujeres de una familia específica —aquellas con nombres de animales que operan una cantina-teatro— están condenados. Aquí seguimos a Flamenco y a su hija, Lidia, una adolescente que intenta navegar los señalamientos de un pueblo que le teme a lo diferente.

¿Por qué mirar al pasado?

En Tantita Tinta nos pusimos a reflexionar: ¿por qué tantas historias actuales vuelven a mirar décadas atrás? Céspedes nos da una lección clave: “El pasado es una historia que ya vivió lo más terrible, que vio cómo salir de ahí y llegar a la luz”. En un presente donde los discursos de odio parecen estar a la vuelta de la esquina, el cine de Céspedes no busca dar cátedra, sino recordarnos lo que ya vivimos para no tropezar dos veces con la misma piedra.

El director es contundente sobre la brecha que existe en la industria cinematográfica: “Muchas veces, la inclusión es teórica, pero no práctica. El cine ha sido dominado por clases altas que, desde sus departamentos de lujo, escriben sobre la diversidad sin vivir la experiencia popular”. Para él, la verdadera fuerza de esta película radica en que es humana, accesible y, sobre todo, honesta.

El casting: Un puzzle humano

Céspedes no buscaba las caras famosas de siempre. El proceso de casting fue un trabajo de hormiga, casi un puzzle de mucha paciencia. Al final, logró formar un equipo donde el vínculo emocional fuera real. “Yo las conozco, sé cómo dirigirlas y ellas se convirtieron en mi refugio durante el rodaje”, confiesa el director. Esa camaradería trasciende la pantalla y es, probablemente, lo que hace que los personajes de La misteriosa mirada del flamenco se sientan como tu tía o tu abuela.

¿Qué nos deja esta historia?

Más allá de ser una pieza sobre el VIH o el estigma, la película es una invitación a reflexionar sobre quiénes estamos apoyando en la industria. Necesitamos que las voces que cuentan estas historias no pertenezcan solo a una burbuja. Como bien dice Céspedes, la inclusión tiene que ser transversal e interseccional. Si todavía no la has visto, dale una oportunidad a este western; es un recordatorio de que, incluso en el desierto más árido, el amor y la comunidad son nuestra mejor defensa.

Fuente: Sopitas Cine y TV


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