Un debut de infarto para el campeón
Si alguien pensaba que el Cruz Azul venía a San Luis a pasearse tras su reciente título, la realidad les dio una bofetada de realidad que terminó en una remontada digna de un guion de película. En Tantita Tinta estuvimos muy pendientes de este arranque de jornada, y vaya que la Máquina nos regaló un cierre de partido que nos dejó al borde del asiento.
El pasillo y el despertar del gigante
Antes de que rodara el balón, el Atlético de San Luis tuvo un gesto de clase al realizar el famoso pasillo de honor al campeón vigente. Fue un momento emotivo que honró el trabajo de los celestes en el torneo pasado. Sin embargo, el futbol no vive de recuerdos y, durante el primer tiempo, los dirigidos por Joel Huiqui se vieron faltos de precisión; Ebere y Rotondi tuvieron el gol en sus pies, pero el travesaño y la falta de colmillo evitaron que la Máquina se fuera al frente.
Cinco minutos de pesadilla y una reacción feroz
El segundo tiempo comenzó con un balde de agua fría. Apenas arrancando, Salles-Lamonge se sacó de la chistera un golazo de zurda que dejó estático a Mier. No nos habíamos ni acomodado en el sillón cuando, cinco minutos después, Rafa Llorente aprovechó una desatención defensiva para poner el 2-0. Parecía que el inicio de era de Huiqui comenzaría con el pie izquierdo.
Fue ahí donde la jerarquía del campeón salió a relucir. Huiqui no se guardó nada y mandó al campo a Romero, Ibáñez y al ‘Toro’ Fernández. El cambio de actitud fue radical y el partido se transformó por completo:
- 63′: El ‘Toro’ Fernández hace efectiva la pena máxima tras una revisión del VAR. La esperanza volvía a La Noria.
- 80′: Jeremy Márquez, en plan grande, se encontró un balón en el área y firmó el empate que hizo explotar a la afición cementera.
- Tiempo de compensación: En una jugada de auténtica locura, Márquez repitió la dosis con un tiro cruzado que sentenció el 2-3 final.
¿Qué sigue para el Cruz Azul?
Esta victoria no son solo tres puntos; es una declaración de intenciones. El equipo demostró que, aunque las cosas se pongan color de hormiga, la capacidad de reacción está intacta. Ahora, la mirada está puesta en el próximo martes, cuando la Máquina regrese al Estadio Banorte para reencontrarse con su gente en una presentación que promete ser espectacular.
Para nosotros en Tantita Tinta, este partido confirmó que, más allá de los nombres, el sistema de Huiqui tiene carácter. ¿Lograrán mantener este ritmo durante todo el torneo? La respuesta la tendremos pronto, pero por ahora, el orgullo celeste está más inflado que nunca.
Fuente: Mediotiempo