La Máquina se viste de gloria en una noche para la historia
En Tantita Tinta todavía estamos tratando de procesar lo que vivimos anoche en Ciudad Universitaria. Lo que parecía ser una batalla épica por el orgullo, terminó convirtiéndose en la noche más dulce para la afición cementera. Cruz Azul no solo se metió a la cancha de Pumas, sino que se apoderó de ella para levantar su décima estrella, consagrándose campeón del Clausura 2026 en un partido que, honestamente, no fue apto para cardiacos.
El drama en la cancha: cuando el destino parece escrito
Desde el pitazo inicial, el partido tuvo esa intensidad que solo una final de la Liga MX puede ofrecer. Pumas, arropado por su gente y bajo el mando de Efraín Juárez, buscó imponer condiciones, y lo logró por momentos. Al minuto 31, ‘La Pantera’ Robert Morales nos puso a todos al borde del asiento con un cañonazo que abrió el marcador. El Estadio Olímpico Universitario se convirtió en un auténtico hervidero, y por un instante, el campeonato parecía teñirse de azul y oro.
Keylor Navas, una vez más, demostró por qué es un fuera de serie. Con tres atajadas providenciales, mantuvo a los locales con vida. Incluso cuando parecía que Juninho ampliaba la ventaja al 50′, el VAR dictó sentencia: mano clara y gol anulado. Fue ese momento, ese suspiro de alivio celeste, lo que marcó el cambio de inercia en el encuentro.
La remontada: el sello de la casa
Para nosotros en Tantita Tinta, lo que vimos en los minutos finales es la prueba de que el fútbol tiene memoria. La Máquina, dirigida por Joel Huiqui, nunca dejó de apretar. El empate llegó de una forma rocambolesca: un trazo de Álvaro Angulo que Rubén Duarte terminó empujando accidentalmente en su propia portería. Fue el chispazo que necesitaban los cementeros.
La tensión alcanzó su punto máximo al 90’+3 con la expulsión de Uriel Antuna, lo que dejó a Cruz Azul con 10 hombres. Pero, como sacado de un guion de película, Rodolfo Rotondi —quien ha sido un guerrero constante— se puso la capa de héroe. Apenas dos minutos después de la roja, un bombazo cruzado venció a Keylor Navas para sellar el 2-1 definitivo. ¡La Décima ya es una realidad!
¿Qué significa este título para La Máquina?
- Consolidación del proyecto: La permanencia de Joel Huiqui como estratega se siente ahora como un acierto total.
- Cacería histórica: Con este campeonato, Cruz Azul recorta distancias y mete presión a instituciones como Chivas y Toluca en el tablero histórico de títulos.
- Redención: Para figuras como Rotondi, este gol no es solo un trofeo, es la validación de un esfuerzo que por fin tiene su recompensa.
Sin duda, este torneo nos deja claro que en la Liga MX, hasta que el árbitro no pita el final, no hay nada escrito. ¡Felicidades a la nación cementera por esta estrella que sabe a gloria!
Fuente: Mediotiempo