¿Soberanía en juego? La postura de Claudia Sheinbaum ante la justicia internacional
En Tantita Tinta sabemos que el panorama político actual está más calientito que un café de olla. Durante su reciente visita a Veracruz, la presidenta Claudia Sheinbaum no se guardó nada. En un discurso directo y sin rodeos, la mandataria lanzó un mensaje contundente: México no está dispuesto a que las decisiones judiciales se tomen en escritorios extranjeros.
Este pronunciamiento llega tras el revuelo causado por las recientes acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra varios funcionarios mexicanos, incluido el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Para la presidenta, el trasfondo de este lío es claro: existe una “ofensiva muy fuerte” que busca subordinar a las autoridades mexicanas a los dictados de otras naciones.
La soberanía no es negociable
La postura del Ejecutivo es firme: si hay que investigar a alguien, le corresponde a la Fiscalía mexicana presentar pruebas contundentes y actuar bajo nuestras leyes. Sheinbaum subrayó que su administración no aceptará acusaciones “al aire” ni permitirá que el sistema judicial nacional sea desplazado por instancias fuera de nuestras fronteras.
“Imagínense que ahora decida por México la justicia de Estados Unidos. No”, declaró ante los presentes. Para el equipo de Tantita Tinta, este es un punto clave en la narrativa de la actual administración, que busca marcar una raya divisoria muy clara: podemos colaborar, pero no ser un apéndice de nadie.
El “segundo piso” y el respaldo a AMLO
El tema de la soberanía vino acompañado de una defensa férrea al expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien recientemente publicó una carta respaldando la gestión de Sheinbaum. A pesar de la “campaña tremenda” que los adversarios han orquestado en su contra, la presidenta se mantiene inamovible.
Recordó los logros de la administración pasada, destacando que, según datos oficiales, 13.5 millones de personas salieron de la pobreza durante el sexenio anterior. Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a una cifra superior a la población total de estados como Jalisco o Nuevo León, un impacto social enorme. Sheinbaum enfatizó que no habrá divorcio con el legado de su antecesor: “Se van a quedar con las ganas porque nosotros somos el segundo piso de la Cuarta Transformación, el cual tiene los cimientos de López Obrador”.
¿Qué sigue para el gobierno?
- Prioridad en la gente: La receta de la presidenta para esquivar el ruido mediático es simple: seguir en contacto directo con el pueblo.
- Acción sobre las críticas: Inaugurar obras y mantener la operación diaria son, a su juicio, las mejores respuestas ante cualquier intento de desestabilización.
- Justicia interna: Reconoció que, aunque existan casos de corrupción que deben castigarse, el filtro debe ser estrictamente mexicano.
En este momento histórico, el gobierno de Sheinbaum apuesta por la legitimidad ganada en las urnas y la continuidad de sus proyectos. Mientras el drama político sigue escalando en los titulares, la presidenta parece decidida a enfocar su chamba en la consolidación del proyecto político que la llevó a Palacio Nacional. Al final del día, la pregunta sigue en el aire: ¿está México listo para defender su autonomía jurídica a capa y espada? Solo el tiempo lo dirá.
Fuente: El Universal