La Bestia se adueñó de la CDMX
En Tantita Tinta nos lanzamos a vivir una de esas noches que se quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva del rock mexicano. Iron Maiden se presentó en un abarrotado Estadio GNP Seguros para ofrecer el que, en palabras del propio Bruce Dickinson, ha sido su concierto más grande e importante en territorio nacional en medio siglo de trayectoria.
El vocalista no dudó en tomar el micrófono y confesar con la emoción a flor de piel: “Hemos esperado 50 años por esta noche. Nuestro show más grande en México”. La conexión entre la agrupación británica y su fiel séquito mexicano es inquebrantable, una auténtica devoción que se alimenta de la energía desbordada de decenas de miles de almas reunidas.
Un recorrido por los grandes éxitos y rarezas
La descarga de poder comenzó con clásicos fulminantes que hicieron temblar las gradas como “2 Minutes to Midnight”, “Killers” y “Powerslave”. Entre rola y rola, Dickinson bromeó con la audiencia sobre la posibilidad de echarse unos buenos tequilas para celebrar la ocasión, aunque admitió que la estricta disciplina de la gira lo obligó a quedarse con la clásica botellita de agua.
Uno de los momentos más épicos de la velada llegó cuando la banda interpretó “Rime of the Ancient Mariner”. Y es que la naturaleza decidió ponerse creativa: justo en los pasajes más densos de la canción, un aguacero comenzó a caer sobre el recinto al aire libre. La lluvia, combinada con los visuales marinos en las enormes pantallas, convirtió el concierto en una experiencia multisensorial digna de una sala de cine en 4DX.
Virtuosismo intacto y una promesa de regreso
Detrás de todo el impresionante despliegue visual —donde las distintas encarnaciones de Eddie desataron la locura colectiva—, lo verdaderamente imponente fue la ejecución musical. Las armonías de guitarras gemelas y el galope rítmico de Steve Harris demostraron por qué siguen dominando la escena mundial del heavy metal. El cierre con “Fear of the Dark” y “Wasted Years” bajo el diluvio dejó postales inolvidables de miles de fanáticos cantando con el corazón en la mano.
Para fortuna de todos los metaleros, la banda dejó abierta la puerta y prometió regresar a México en un par de años. En Tantita Tinta ya estamos contando los días para volver a ver rugir a la Bestia.
Fuente: Sopitas Musica