¿El fin de la creatividad humana? Amazon apuesta por la IA y el internet arde
En Tantita Tinta siempre estamos atentos a lo que sucede en la industria del entretenimiento, y tenemos que ser honestos: el panorama actual se siente, por decir lo menos, como una película de ciencia ficción de esas donde las máquinas toman el control. Amazon Prime Video ha decidido lanzar tres nuevas series animadas creadas casi en su totalidad con Inteligencia Artificial, y la reacción del público ha sido una mezcla explosiva de rechazo, indignación y, desafortunadamente, comportamientos que cruzan la línea.
La plataforma asegura que busca dar acceso a “narradores visionarios” para fomentar “rupturas creativas”. Sin embargo, el concepto de “ruptura” parece estarse tomando muy en serio, no precisamente para bien.
El caso de Jorge R. Gutiérrez y el costo de la controversia
Uno de los nombres que encabeza este experimento es Jorge R. Gutiérrez, reconocido cineasta detrás de obras queridas por muchos. Gutiérrez ha presentado ‘Punky Duck’, una historia sobre un pato punk y un gato, quienes enfrentan conspiraciones robóticas y líos sobrenaturales. Lo irónico es que apenas hace un año, el propio director afirmaba en redes que la IA haría que los artistas originales destacaran aún más. Ahora, él mismo está en el ojo del huracán.
El rechazo ha sido tan visceral que el director ha recibido amenazas de muerte. Es necesario hacer una pausa aquí: una cosa es criticar la desidia creativa de las empresas y otra muy distinta es la violencia. Gutiérrez, manteniendo la calma, ha dejado claro que, aunque acepta el debate sobre su trabajo, no permitirá que su familia sea blanco de agresiones. “Venid a por mí todo lo que queráis, pero dejad a mi familia al margen”, declaró, marcando un límite ante el caos digital.
“Siento que me han arrancado los intestinos”: El robo de identidad artística
Quizás el caso más doloroso de esta tendencia es el de la serie ‘Cupcake & Friends’. La producción se basa en Cuppy, un personaje creado por la artista Loryn Brantz, quien no solo no dio su permiso, sino que ha sido una opositora vocal del uso de IA en el arte. Para Brantz, ver su creación convertida en una marioneta sin alma es devastador: “Siento que me han arrancado los intestinos del cuerpo”, confesó.
La respuesta de BuzzFeed —la empresa detrás del proyecto— ha sido la clásica postura corporativa: argumentan que, aunque respetan la postura de la artista, su negativa personal no puede frenar el desarrollo de una “propiedad intelectual” que ellos poseen. Un golpe bajo para la ética profesional que, en Tantita Tinta, nos hace cuestionar: ¿a qué costo estamos produciendo contenido hoy en día?
¿Qué sigue en este laberinto tecnológico?
Como cereza del pastel, Amazon desarrolla ‘Love, Diana Music Hunters’, una historia sobre un grupo de K-pop espacial que suena sospechosamente familiar a otros éxitos de streaming. La fórmula parece ser la misma: maximizar el volumen de contenido a bajo costo, ignorando si existe una audiencia real que pida esto. Mientras se rumora que empresas como Disney también están entrando al quite con servicios de IA para sus personajes, la pregunta es: ¿realmente queremos ver esto?
La burbuja de la IA, financiada por inversiones millonarias —que fácilmente alcanzan los cientos de millones de pesos mexicanos solo en pruebas de concepto—, está intentando convencernos de que esto es el “futuro inevitable”. Pero no tiene por qué ser así. La audiencia tiene el poder de decidir con su vista qué tipo de historias merecen sobrevivir. A veces, la mayor declaración creativa es simplemente decir “no” a lo que carece de alma.
Fuente: Espinof