El drama en la gasolinera: Trump busca aliviar el golpe al bolsillo
En Tantita Tinta sabemos que no hay nada que arruine más el día que ver cómo sube el contador en la gasolinera. El expresidente Donald Trump ha puesto sobre la mesa una propuesta que suena a alivio inmediato: suspender temporalmente el impuesto federal a la gasolina en Estados Unidos. El objetivo es claro: mitigar el trancazo económico derivado del alza del petróleo, provocada principalmente por el tenso conflicto con Irán que tiene al mundo con el Jesús en la boca.
¿Realmente notaremos el ahorro?
Para ponerlo en perspectiva, el impuesto federal actual es de 18.4 centavos por galón (aproximadamente 3.78 litros). Haciendo la conversión, estaríamos hablando de un ahorro de unos 0.82 pesos mexicanos por litro en un escenario ideal. Sin embargo, los expertos son escépticos. El precio medio nacional en EE.UU. ronda los 4.52 dólares por galón (unos 23.30 pesos mexicanos por litro al tipo de cambio actual), un incremento de casi 8 pesos por litro desde que comenzó el conflicto.
Como bien dicen los analistas, esta medida es como «ponerle pintalabios a un cerdo»: el problema de fondo —la interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz— sigue ahí, intacto y amenazante. Según investigaciones, la rebaja real para el consumidor final podría ser apenas una fracción de lo esperado, y gran parte de ese beneficio podría quedarse en el camino antes de llegar a tu tanque.
Las consecuencias: ¿Quién paga los platos rotos?
La idea no es tan sencilla como parece. Suspender este impuesto golpearía directamente al Fondo Fiduciario de Carreteras, que es de donde sale la lana para reparar autopistas y puentes.
- Infraestructura en riesgo: Más del 80% del presupuesto para caminos proviene de estos impuestos.
- Debate legislativo: En el Congreso de EE.UU. la propuesta genera más dudas que certezas, y no es la primera vez que una iniciativa así se queda en el cajón por ser considerada cosmética.
- Escasez estacional: Con los inventarios de gasolina en mínimos históricos, los precios siguen bajo una presión extrema que ninguna reducción fiscal parece poder contener del todo.
Para nosotros en Tantita Tinta, es evidente que el clima político está calentando los motores de cara a las elecciones. Pero, más allá de la estrategia electoral, la realidad es que el mercado energético sigue siendo un barril de pólvora. Mientras tanto, a los conductores solo les queda apretarse el cinturón y esperar que la situación geopolítica encuentre una salida diplomática, porque ni el mejor recorte de impuestos parece ser la solución mágica para el alza de los combustibles.
Fuente: Bloomberg