La justicia que no llega: El peligro detrás de reclasificar los feminicidios
En Tantita Tinta siempre hemos creído que el periodismo no solo debe informar, sino cuestionar las estructuras que nos fallan. Hoy nos detenemos ante una realidad que nos eriza la piel: la preocupante tendencia de algunos jueces a reclasificar casos de feminicidio como homicidios dolosos o simples agresiones. ¿El resultado? Un laberinto legal donde las penas se reducen y la justicia, simplemente, se desvanece.
Para quienes hemos seguido de cerca la lucha feminista en México, esto no es solo un trámite burocrático; es un golpe directo a años de esfuerzo por nombrar la violencia que nos arrebata a nuestras hijas, hermanas y amigas. Cuando un juez decide cambiar la etiqueta del delito, no solo cambia un nombre en un expediente, está minimizando el odio de género que motivó la tragedia.
¿Qué significa realmente la ‘reclasificación’?
Cuando un caso llega a los tribunales bajo la figura de feminicidio, se reconoce que el crimen ocurrió por el simple hecho de ser mujer. Al reclasificarlo, el sistema judicial mexicano está ignorando las razones de género, lo que automáticamente baja las penas. Si un feminicidio puede castigarse con penas que alcanzan los 60 años de prisión, un homicidio doloso suele tener una sentencia mucho menor. En términos de impacto, es una puerta giratoria que deja salir a los agresores más pronto de lo que la sociedad exige.
Desde nuestra redacción, hemos analizado que el problema de raíz es la falta de perspectiva de género en quienes imparten justicia. No basta con conocer las leyes, hay que entender la realidad social en la que vivimos. La capacitación de los jueces parece ser una asignatura pendiente que está costando vidas.
¿Por qué es un retroceso?
- Impunidad disfrazada: La reclasificación borra la historia de violencia previa que muchas mujeres vivieron antes de ser asesinadas.
- Desprotección a las víctimas: Las familias no solo sufren la pérdida, sino que tienen que emprender una lucha legal agotadora contra un sistema que parece querer cerrar carpetas rápido, sin importar el daño.
- Normalización de la violencia: Si la justicia no reconoce el feminicidio, el mensaje que se envía es que la vida de las mujeres no tiene el mismo peso legal.
La exigencia de la sociedad civil
Activistas y especialistas coinciden en algo fundamental: sin una debida diligencia y una perspectiva de género real, el sistema judicial mexicano está perpetuando la violencia. No se trata solo de sentencias, se trata de una reparación del daño que nunca llega cuando el Estado decide que el feminicidio fue “un lío más”.
En Tantita Tinta te invitamos a no soltar este tema. La exigencia de una justicia transparente y con perspectiva de género es la única forma de que la muerte de tantas mujeres no se convierta en una cifra más en un sistema que prefiere mirar hacia otro lado. La justicia no es un favor, es un derecho que se está diluyendo entre legajos y tecnicismos.
Fuente: El Universal