¿Estamos ante el fin de la originalidad en Hollywood?
En Tantita Tinta siempre estamos atentos a lo que dicen los grandes de la industria, y esta vez, Jodie Foster soltó una bomba que tiene a todo el gremio pensando. Durante el reciente Festival of Ideas en Aspen, la icónica actriz y directora no se guardó nada y soltó una reflexión que parece salida de una plática de sobremesa sobre el futuro del entretenimiento.
El tema central fue la inteligencia artificial (IA) y su papel en las grandes producciones. Foster lanzó una crítica que, aunque suena a sablazo, ella misma asegura que no es con mala intención: la película F1, ese bombazo deportivo protagonizado por Brad Pitt, le parece tan estructurada y perfecta que, según ella, bien pudo haber sido escrita por un algoritmo.
La fórmula perfecta (¿o aburrida?)
Foster fue muy clara: “No lo digo con tono despectivo, ¿cómo podría? Esta película acabó recaudando millones de dólares”. Hagamos cuentas: si consideramos que los blockbusters de ese calibre suelen recaudar cifras astronómicas, estamos hablando de cientos de millones de dólares, lo que al tipo de cambio actual superaría los 5,000 o 6,000 millones de pesos mexicanos. Una cifra que cualquier estudio mataría por alcanzar.
Pero el punto de Jodie es otro. Ella sostiene que la estructura de la cinta es tan lineal y sigue tan al pie de la letra las “reglas de clase” de cómo escribir un guion, que se siente procesada. “Los actores dicen los diálogos tal y como los escribiría una computadora si tuviera que redactar exactamente lo que es adecuado para ese momento”, comentó.
¿Reemplazo o herramienta?
En Tantita Tinta sabemos que el miedo a que la IA nos quite la chamba no es nuevo, pero la perspectiva de Foster es bastante pragmática. Cuando se le preguntó si la tecnología terminará desplazando a los creativos, su respuesta fue contundente: “Ya estamos reemplazando a gente”.
Para ella, la clave no es prohibir la tecnología —algo que parece imposible a estas alturas—, sino regularla. La actriz aboga por el papel de los sindicatos, sugiriendo que, si una producción decide usar la imagen de un actor mediante efectos visuales o inteligencia artificial para multiplicar a una multitud, el pago debería ser proporcional al uso. “Puedes utilizar a mi actor veinte veces, pero tendrás que pagarle veinte veces. Y creo que eso es justo”, sentenció.
¿Qué nos espera en el futuro?
La postura de Jodie Foster es un recordatorio de que la tecnología en el cine tiene dos caras. Por un lado, la eficiencia que puede generar éxitos comerciales masivos; por el otro, el riesgo de perder ese “toque humano” que hace que una historia se sienta real y no como una simple suma de datos.
Para nosotros, el reto será que los cineastas aprendan a dominar la IA sin que la IA termine dominando la visión artística. Después de todo, el cine debería ser un espejo de lo que somos, con todas nuestras imperfecciones y no solo un reflejo de patrones estadísticos.
¿Tú qué opinas? ¿Crees que las películas actuales se sienten más frías o somos nosotros los que nos estamos volviendo demasiado exigentes? ¡Cuéntanos en nuestras redes!
Fuente: Espinof