La eterna tensión entre la colaboración y la soberanía
En Tantita Tinta analizamos cada movimiento en el tablero geopolítico, y el tema de la seguridad entre México y Estados Unidos siempre levanta ámpula. En esta ocasión, Derek Maltz, quien fuera director interino de la DEA, volvió a encender las redes sociales con una propuesta que más de uno leyó con la ceja levantada. El exfuncionario estadounidense le hizo un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum para que considere aceptar apoyo militar especializado del vecino del norte.
A través de su cuenta de X (antes Twitter), Maltz sugirió que México debería abrirle la puerta al Ejército estadounidense en tareas muy específicas: inteligencia, vigilancia y logística. Claro, el exfuncionario quiso curarse en salud asegurando que todo esto tendría que hacerse respetando la soberanía nacional, pero en un país con tanta historia de intervenciones extranjeras, la frase suena, cuando menos, a debate candente.
¿Quién es Derek Maltz y por qué insiste tanto?
Para entender el tamaño del asunto, hay que recordar que Maltz pasó casi tres décadas dentro de la agencia antidrogas y encabezó la institución de forma interina. Sin embargo, hay que aclarar una cosa: sus declaraciones son a título personal y no representan una postura oficial del gobierno de Joe Biden o de la administración en turno en Washington. A pesar de ello, no es la primera vez que el exjefe de la DEA apunta sus baterías hacia la administración mexicana; ya lo ha hecho antes mencionando tanto a la presidenta Sheinbaum como al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Además de la asistencia militar, Maltz puso sobre la mesa un punto que resuena fuerte en la opinión pública: la necesidad de investigar a políticos y funcionarios que presuntamente protegen o facilitan las operaciones de los grupos criminales. Para el exfuncionario, golpear a los cárteles no sirve de mucho si no se desmantelan las redes de complicidad política que les permiten operar con total impunidad.
La postura de México: cooperación sí, subordinación no
Para nosotros en Tantita Tinta es clave recordar cuál ha sido la línea oficial del gobierno mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido sumamente clara y tajante: la soberanía de México no se negocia. Su administración ha rechazado tajantemente cualquier intento de intervención militar unilateral por parte de Estados Unidos en territorio nacional.
Aunque el gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación mantiene canales abiertos de cooperación bilateral en materia de seguridad —intercambio de información y combate al tráfico de fentanilo, por ejemplo—, la idea de ver botas extranjeras patrullando nuestras calles o sobrevolando el espacio aéreo mexicano bajo el argumento de combatir al crimen organizado está completamente descartada por el momento.
El delicado equilibrio de la relación bilateral
Este tipo de declaraciones por parte de exfuncionarios estadounidenses reviven una pregunta que parece no tener respuesta fácil: ¿hasta dónde puede llegar la colaboración en seguridad sin cruzar la delgada línea que vulnera la soberanía de una nación? Mientras en Washington insisten en ver el problema desde una óptica de fuerza militar, en México se argumenta que la estrategia debe enfocarse en atender las causas sociales, frenar el flujo ilegal de armas de alto poder que cruzan la frontera hacia el sur y debilitar las finanzas de las organizaciones criminales.
El debate sigue abierto, las redes sociales arden con opiniones divididas y el equipo de Tantita Tinta seguirá dándole seguimiento a este sainete diplomático que, sin duda, todavía nos dará mucho de qué hablar en las próximas semanas.
Fuente: Sopitas Cosas