¿La tecnología le ganó a la meritocracia?
En Tantita Tinta sabemos que no hay nada más estresante que el proceso de ingreso a la universidad. Los nervios, las horas de estudio y la presión de conseguir un lugar en la UNAM o el IPN son suficientes para quitarle el sueño a cualquiera. Sin embargo, este año el proceso ha sumado un ingrediente que nadie pidió: una serie de fallas técnicas que han dejado a miles de jóvenes al borde de las lágrimas.
Cuando la inteligencia artificial se vuelve el villano
Resulta que muchos aspirantes han reportado la anulación de sus exámenes debido a causas que, seamos sinceros, escapan de su control. ¿El problema? Los sistemas de vigilancia automatizados e inteligencia artificial han sido demasiado estrictos. Desde un ruido ambiental sospechoso, una caída momentánea del Wi-Fi o incluso un simple movimiento de cabeza han sido suficientes para que el software decida que el aspirante está haciendo trampa.
En redes sociales, la indignación ha escalado a niveles que no se veían hace mucho. Una petición en Change.org ya circula con fuerza, exigiendo que tanto la UNAM como el IPN reconsideren el formato y permitan que los exámenes vuelvan a ser presenciales. Y es que, para nosotros en Tantita Tinta, es claro que la brecha digital en México sigue siendo una barrera gigante. No todos cuentan con un espacio silencioso, una conexión de internet estable o el equipo necesario para que la IA no se confunda.
Lo que las universidades consideran “falta grave”
Para que no te agarren en curva, vale recordar las razones por las que la UNAM anula un examen:
- Interactuar con cualquier otra persona durante la prueba.
- Tener chats abiertos o usar redes sociales.
- El uso de celulares, tablets o incluso relojes inteligentes.
- Leer las preguntas en voz alta o cubrirse el rostro con gorras, lentes oscuros o cubrebocas.
- Tener material de consulta cerca, desde libros hasta libretas.
El problema no es la seguridad, es la falta de empatía ante la realidad tecnológica del país. Mientras la UNAM aplica exámenes presenciales para más de 191 mil aspirantes, otros siguen atrapados en la incertidumbre de la virtualidad. El IPN, por su parte, tiene programadas sus jornadas para finales de mayo y mediados de junio, bajo el mismo esquema que hoy tiene a los estudiantes en vilo.
¿La solución? La comunidad estudiantil pide a gritos justicia. Por ahora, solo queda esperar a que las autoridades universitarias den una respuesta clara. Si tú o alguien que conoces tuvo broncas con su examen, recuerda que la unión hace la fuerza y que informarse es el primer paso para defender tu derecho a la educación.
Fuente: Sopitas Geek