¿Estamos solitos? Un nuevo modelo científico nos da paz y revela qué hay cerca de la Tierra

¿Hay alguien allá afuera o podemos dormir en paz?

La eterna pregunta de si estamos solos en el universo nos quita el sueño a más de uno. Entre películas de ciencia ficción, avistamientos raros y teorías de conspiración, la humanidad lleva décadas intentando descifrar si existe vida inteligente más allá de nuestra atmósfera. Pero, seamos honestos, ¿cómo podríamos saberlo si ni siquiera tenemos claro qué forma podría tener?

Para ponerle un poco de orden al misterio, la ciencia no se queda con los brazos cruzados. En Tantita Tinta nos encanta echarle un vistazo a los hallazgos más volados de la ciencia, y recientemente un estudio publicado en el International Journal of Astrobiology propuso un método sumamente curioso para estimar el nivel de desarrollo de la vida extraterrestre. Y créenos, la respuesta es bastante tranquilizadora para nuestra tranquilidad mental.

Siguiendo el rastro del carbono

Imagínate intentar calcular qué tan avanzada está una civilización espacial sin verla directamente. ¿Suena a magia? Más bien es astucia científica. La propuesta parte de una premisa fascinante: medir cuánto carbono habría incorporado una biosfera a materia orgánica mediante la fotosíntesis a lo largo de la historia de un planeta.

Para armar esta escala, los investigadores usaron a nuestra mismísima Tierra como conejillo de indias. Calcularon cuánto carbono ha fijado la fotosíntesis terrestre desde nuestros orígenes hasta alcanzar los hitos evolutivos actuales. A partir de ahí, estimaron cuánto se habría fijado en otros mundos tomando en cuenta factores como:

  • La cantidad de luz disponible.
  • La temperatura promedio.
  • Las precipitaciones.
  • El tamaño y la edad del exoplaneta.

La hipótesis es simple pero contundente: una biosfera con mayor productividad fotosintética acumulada ha sostenido más generaciones de organismos y, por ende, tiene más oportunidades de diversificación evolutiva. Así, el modelo divide a los planetas en tres etapas: microbiana, multicelular e inteligente.

Vecinos silenciosos y muy sencillos

Cuando el equipo de investigación puso a prueba este método con 29 exoplanetas rocosos ubicados en zonas habitables —incluyendo a los famosos mundos del sistema TRAPPIST-1—, las noticias no fueron muy alentadoras para los fans de las invasiones alienígenas o las pláticas intergalácticas.

De esos 29 candidatos:

  • 22 planetas se quedaron en la categoría puramente microbiana.
  • 5 planetas alcanzaron apenas el nivel multicelular.
  • Solamente 2 planetas entraron en la codiciada categoría inteligente.

Un caso que llama mucho la atención es el del exoplaneta TRAPPIST-1e. Aunque es unos 3,000 millones de años más antiguo que la Tierra, el modelo calcula que su biosfera hipotética apenas ha procesado una pequeña fracción del carbono que nosotros acumulamos. En pocas palabras, seguiría en pañales evolutivos y necesitaría cerca de 18,000 millones de años para alcanzar nuestra productividad biológica.

Duerme tranquilo: por ahora no hay naves nodrizas

Chris Doughty, profesor de la Universidad del Norte de Arizona y autor principal del estudio, lo resume de una forma que nos saca una sonrisa y nos deja descansar: “Nuestro vecindario estelar de exoplanetas puede estar tranquilo porque es probable que la mayoría de los mundos similares a la Tierra estén evolutivamente detrás de nosotros y todavía en la etapa microbiana”.

Esto significa que, si la vida en esos lugares evolucionó igualito que aquí, lo único que nos vamos a encontrar son bichitos microscópicos flotando en el espacio, nada de civilizaciones súper avanzadas planeando una visita a nuestra galaxia.

Mientras tanto, en nuestra propia vecindad solar, misiones como el rover Perseverance en Marte siguen buscando rastros fósiles de bacterias antiguas, recordándonos que la vida simple podría ser común, pero el gran drama de encontrar vecinos inteligentes tendrá que esperar un buen rato. Así que ya lo sabes, puedes apagar la luz de tu recámara y dormir a gusto.

Fuente: WIRED en Español


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