¿La humanidad reprobó el examen de salud global?
En Tantita Tinta sabemos que, a veces, las noticias internacionales parecen sacadas de una película de ciencia ficción, pero la realidad tiene una forma muy peculiar —y a veces aterradora— de ponernos los pies en la tierra. Recientemente, el mundo ha vuelto a voltear hacia África ante un nuevo brote de ébola, y aunque los expertos aseguran que no estamos ante una pandemia global, la situación ha encendido las alarmas de quienes realmente saben de epidemias.
Tom Frieden, quien fuera director de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), fue bastante claro y directo durante una entrevista reciente: el brote actual está funcionando como una especie de prueba de resistencia para la infraestructura sanitaria mundial. Y, para ser honestos, la calificación que estamos obteniendo es bastante baja.
Las cifras que preocupan
No se trata de alarmar por alarmar. Los datos son fríos y ahí están: el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades tiene registrados cerca de 1,077 casos sospechosos de la cepa Bundibugyo. Para intentar contener la propagación, se han implementado cierres parciales en las fronteras entre el Congo, Uganda y Ruanda. ¿El problema? Que esto complica muchísimo la logística y la llegada de ayuda humanitaria a las zonas críticas.
Además, el tema del dinero siempre es el talón de Aquiles. Se estima que se necesitan unos 500 millones de dólares (aproximadamente 9,150 millones de pesos mexicanos) para combatir el brote con éxito. Sin embargo, hasta ahora, los países solo han prometido poco más de la mitad de esa cifra. Es decir, nos falta casi la mitad del presupuesto necesario para desplegar una respuesta efectiva.
¿Por qué estamos tan vulnerables?
Frieden, quien lidera actualmente Resolve to Save Lives Inc., señala que nuestras defensas colectivas han bajado. En años recientes, se ha visto una reducción en la presencia de potencias mundiales, como Estados Unidos, en temas de salud pública internacional. Decisiones como el recorte de miles de plazas en los CDC y la tensión en el financiamiento a organizaciones internacionales como la OMS, nos han dejado, en palabras del experto, “con la guardia baja”.
En Tantita Tinta analizamos este escenario y es evidente: la prevención es mucho más barata y efectiva que intentar apagar el incendio cuando ya se salió de control. La falta de coordinación y recursos no solo pone en riesgo a las comunidades locales en África, sino que nos recuerda lo interconectado que está el planeta.
- La falta de recursos: Menos de la mitad de los 9,150 millones de pesos necesarios ha sido garantizada.
- La logística: Los cierres fronterizos, aunque necesarios, entorpecen la ayuda médica.
- Debilidad institucional: La reducción de personal especializado y la falta de apoyo a organismos internacionales complican la capacidad de reacción ante cualquier amenaza biológica.
Al final del día, lo que Frieden nos quiere decir es que este brote de ébola es solo un aviso. Si no fortalecemos las instituciones y garantizamos que la salud pública sea una prioridad financiera y política, la próxima vez que el mundo enfrente una emergencia sanitaria, podríamos no tener la misma suerte.
Fuente: Bloomberg Tecnologia