¡Escápate a Oaxaca! El itinerario perfecto para un fin de semana lleno de mezcal y tradición

Oaxaca de Juárez: Más que un destino, es un apapacho al alma

Si sientes que tu pila está al 5% y necesitas una desconexión rápida pero efectiva, en Tantita Tinta tenemos la cura infalible: un fin de semana en Oaxaca de Juárez. Sí, sabemos que desde la CDMX puede parecer una vuelta larga, pero te aseguramos que en cuanto pruebes el primer bocado de una tlayuda auténtica, el cansancio del viaje habrá desaparecido por completo.

Oaxaca no es solo una ciudad, es una explosión de color, historia y una gastronomía que, honestamente, le da clases a medio mundo. Entre sus famosos siete moles, sus fachadas de cantera verde y esa vibra colonial que te hace sentir en otra época, la capital oaxaqueña es el lugar ideal para turistear sin complicaciones.

Paseo por el Andador Turístico: El corazón de la capital

No puedes decir que fuiste a Oaxaca si no caminaste por el andador Macedonio Alcalá. Es el eje central donde la vida sucede. Desde 1985 es peatonal, lo que lo vuelve una delicia para pasear sin preocuparte por el tráfico. Aquí encontrarás desde el majestuoso Templo de Santo Domingo de Guzmán —una joya arquitectónica que te dejará con la boca abierta— hasta el Teatro Macedonio Alcalá, que parece sacado de una postal de 1909.

Tip de Tantita Tinta: Si te topas con una calenda (esos desfiles coloridos con música y marmotas), no lo pienses, ¡únete a la fiesta! Es la forma más rápida de empaparte del espíritu oaxaqueño.

Gastronomía y Mezcal: El combo ganador

Si eres de buen diente, prepárate. El mercado 20 de Noviembre es una parada obligada. Tienes que visitar el famoso “Pasillo de Humo”, donde eliges tu carne —tasajo, chorizo o cecina— y la asan al momento frente a ti. Acompáñalo con una buena memela y remata con un chocolate espumoso o un tejate bien frío.

Para la sed de la mala (y la buena), las mezcalerías son el alma de la noche. Desde lugares con mucha historia como La Casa del Mezcal, fundada en 1935, hasta propuestas más contemporáneas como Sabina Sabe o Cuish, cada rincón te ofrece una experiencia distinta para entender por qué el mezcal es el embajador líquido de este estado.

Explora los alrededores: A unos cuantos kilómetros

Si tienes un par de días, no te encierres solo en el centro. Aprovecha para salir a explorar:

  • Monte Albán: A solo 10 kilómetros, este sitio arqueológico zapoteca te regala una de las mejores vistas panorámicas de todo el valle.
  • Árbol del Tule: A unos 12 kilómetros se encuentra este ahuehuete que es, literalmente, el tronco más ancho del planeta. Con 42 metros de diámetro, te hará sentir pequeñito.
  • Hierve el Agua: Si quieres la foto épica para Instagram, este lugar a 70 kilómetros es imperdible. Sus cascadas petrificadas y pozas naturales son, sin duda, una de las maravillas de México.
  • Mitla: A 45 kilómetros, es la escala perfecta si te gusta la historia y los diseños geométricos prehispánicos.

Oaxaca es ese lugar al que siempre vas a querer regresar. Ya sea por sus festividades como la Noche de Rábanos o simplemente por la calidez de su gente, es el destino que tu fin de semana estaba esperando. ¡Haz las maletas y lánzate!

Fuente: Sopitas Cosas


Deja un comentario