Entre costuras y justicia: La incansable lucha de una madre por encontrar a su hijo en Mazatlán

Una madre contra el sistema: La búsqueda de Carlos Emilio

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que detrás de cada cifra oficial hay un nombre, una historia y una familia que no descansa. Hoy, la realidad de Brenda Valenzuela nos recuerda lo difícil que puede ser, en nuestro país, obtener respuestas cuando el poder político y los intereses empresariales se mezclan en un caso de desaparición.

Carlos Emilio Galván Valenzuela, un joven de apenas 21 años, salió a divertirse un 5 de octubre de 2025 en el bar Terraza Valentino, ubicado en la Zona Dorada de Mazatlán, Sinaloa. Esa noche, la historia de su familia cambió para siempre. Tras ir al baño, el joven desapareció sin dejar rastro, dejando atrás no solo a sus primas que lo acompañaban, sino también un mar de preguntas sin respuesta que hoy, nueve meses después, siguen atormentando a sus seres queridos.

El muro de silencio: ¿Qué pasó en aquel bar?

El caso tiene tintes que indignan a cualquiera. Cuando las autoridades intentaron indagar en lo sucedido, se encontraron con una pared: videos incompletos y editados. Brenda Valenzuela ha sido clara al señalar que el material entregado por el establecimiento parece haber sido manipulado estratégicamente para borrar los momentos clave de esa madrugada.

Pero el conflicto escala cuando ponemos el ojo en el propietario del lugar: Ricardo Velarde, mejor conocido como ‘El Pity’. En el momento de la desaparición, Velarde fungía como secretario de Economía bajo el mandato del entonces gobernador Rubén Rocha Moya. Esta conexión no es un detalle menor; tras el escándalo, el funcionario tuvo que pedir licencia a su cargo, pero las investigaciones sobre su papel como dueño del inmueble han avanzado a paso de tortuga.

La protesta: Unir piezas para recordar

Recientemente, en la Ciudad de México, frente a la Glorieta de Las y Los Desaparecidos en Paseo de la Reforma, Brenda llevó a cabo una ‘Jornada de Unión de Piezas Textiles’. No es solo un acto simbólico: es una forma de mantener viva la memoria de Carlos Emilio mientras el sistema burocrático parece insistir en el olvido.

Para nosotros en Tantita Tinta es vital subrayar la denuncia de la madre: el tiempo perdido por parte de la Fiscalía General del Estado al inicio de la investigación fue crucial. Según ella, la evidencia se disolvió mientras el caso pasaba de una dependencia a otra hasta llegar a manos de la Fiscalía General de la República (FGR). ¿Estamos ante una red de protección? Brenda no duda al cuestionar si los intereses políticos del grupo en el poder han jugado en contra de la justicia.

Las consecuencias del silencio

Más allá de las siglas y los nombres, queda el drama humano. Una desaparición no es solo una falta de información; es una herida abierta. Brenda lo describe con una crudeza que nos llega al alma: es la pérdida de la paz, la incertidumbre constante y esa pregunta que retumba en la recámara cada noche: ¿Dónde está?

El ‘Pity’ Velarde sigue siendo un personaje clave en esta trama que no ha sido tocado por la justicia. Mientras tanto, las madres de este país siguen recorriendo caminos que nunca imaginaron, exigiendo que sus hijos no sean vistos como un expediente más en un archivo empolvado. Las estadísticas tienen cumpleaños, tienen sillas vacías en la mesa y, sobre todo, tienen a alguien esperándolos.

En Tantita Tinta seguiremos atentos a este caso. Porque una desaparición nos duele a todos y la justicia no puede ser un lujo en este país.

Fuente: El Universal


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