¿La ‘momnesia’ es real o puro cuento?
Si alguna vez has entrado a la cocina con toda la seguridad del mundo y, de repente, te quedas pasmada preguntándote qué ibas a hacer ahí, te tenemos una noticia: no estás perdiendo la cabeza. Para nosotros en Tantita Tinta sabemos perfectamente que este tipo de despistes durante la dulce espera son el pan de cada día, al grado de ganarse un apodo muy peculiar: la momnesia (una mezcla entre la palabra en inglés mom y amnesia).
Durante años, este fenómeno se ha tomado con una sonrisa y un par de notas adhesivas pegadas en el refrigerador. Sin embargo, la ciencia por fin decidió echarle un ojo serio al asunto para entender qué demonios pasa en el cerebro de una futura mamá cuando las llaves del coche aparecen en el refrigerador o se le olvida el nombre de su mejor amiga.
El misterio resuelto: ¿De dónde sale este olvido temporal?
Un estudio reciente publicado en la revista Science Bulletin se dio a la tarea de buscar una respuesta biológica bien fundamentada. Y spoiler: los culpables no son los nervios ni la falta de sueño, sino los niveles altísimos de estrógeno que produce el cuerpo durante la gestación. Así como lolees, esta hormona revoluciona por completo un circuito cerebral específico que conecta dos zonas clave: el hipotálamo y el hipocampo.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores no solo analizaron el comportamiento de ratonas embarazadas —cuyos resultados mostraron un bajón temporal en la memoria sin afectar su estado de ánimo o sus ganas de moverse—, sino que también le siguieron la pista a 35 mujeres embarazadas y a otras 35 que no lo estaban. ¿El resultado? Las diferencias se pusieron color de hormiga durante el segundo y tercer trimestre, lapso en el que las futuras mamás batallaron un poquito más con tareas de memoria verbal, velocidad de procesamiento y atención.
Un freno que se acelera de más
Pero, ¿cómo ocurre este show a nivel neurológico? Resulta que el estrógeno actúa sobre el hipotálamo lateral a través de un receptor muy específico. Esta zona está llena de neuronas que actúan como una especie de frenos para mantener bajo control otros circuitos cerebrales. Al dispararse los niveles de estrógeno, estos frenos se vuelven locos, alterando la comunicación directa con el hipocampo, que es básicamente el disco duro de nuestros recuerdos.
Lo más interesante de todo este rollo es que el fenómeno es completamente reversible. No estamos hablando de un daño cognitivo permanente ni mucho menos, sino de una adaptación temporal del cuerpo. Tal como lo explica Xinguo Hou, autor principal del estudio, comprender este circuito permitirá en el futuro que los médicos orienten mejor a las pacientes sobre los efectos secundarios cognitivos, ya sea durante el embarazo o al usar anticonceptivos hormonales.
El panorama en América Latina: hay mucho por hacer
Mientras la ciencia avanza descifrando estos misterios, en nuestra región seguimos enfrentando retos importantes. Durante el embarazo y el posparto, miles de mujeres batallan con temas de salud mental sin recibir un diagnóstico a tiempo o la atención adecuada. Aunque en América Latina todavía existen bastantes huecos en el sistema, cada vez surgen más redes de apoyo y proyectos especializados que buscan arropar a las mamás en esta etapa tan intensa de la vida.
Así que ya lo sabes, la próxima vez que olvides por qué abriste la computadora o metas las llaves donde no van, respira hondo. Tu cerebro simplemente está ocupado haciendo la chamba más importante de tu vida.
Fuente: WIRED en Español