La jerarquía tricolor se impone en casa
No hay duda de que cuando hablamos de fuerzas básicas en nuestra región, el nombre de México resuena con fuerza. En Tantita Tinta estuvimos muy pendientes de la final del Campeonato de la Concacaf Sub-20, donde la Selección Nacional reafirmó su dominio absoluto al levantar el trofeo de bicampeón tras una actuación impecable ante el acérrimo rival: Estados Unidos. Con un contundente 2-0, los dirigidos por Alex Diego demostraron que hay talento, garra y, sobre todo, una estructura sólida que nos hace soñar con los compromisos internacionales que vienen.
Una noche de ensueño en el Banorte
El ambiente en el Estadio Banorte fue una auténtica fiesta. Más de 40 mil almas se dieron cita para alentar al conjunto tricolor, creando una atmósfera que se sentía hasta en la transmisión. Fue ahí, ante una afición entregada, donde el equipo mexicano se consagró con su decimoquinto título de la especialidad, dejando claro quién manda en la Confederación.
El gran protagonista de la noche tuvo nombre y apellido: Cristóbal Alfaro. El jugador del Atlante se puso la capa de héroe con un doblete que desató la euforia en las gradas. El primer tanto llegó al minuto 28, tras una jugada a balón parado donde, con un poco de suspenso y una revisión de rigor por parte del VAR para confirmar que el esférico cruzó la línea, México se puso al frente.
Dominio total y un rival que no supo reaccionar
Para nosotros en Tantita Tinta, fue evidente que Estados Unidos nunca encontró el camino. La defensa mexicana, comandada por el regreso de Juan Liceaga bajo los tres palos, se mostró infranqueable. Liceaga, quien volvía tras una suspensión, se vio seguro y concentrado, neutralizando cualquier intento de reacción del cuadro visitante.
La balanza se inclinó aún más a favor del Tri cuando, tras una falta artera sobre Hugo Camberos, el equipo estadounidense se quedó con un hombre menos antes de irnos al descanso. Con la superioridad numérica en el complemento, los de Alex Diego tomaron control total del ritmo del partido.
Fue al minuto 69 cuando la cereza en el pastel llegó. Un error garrafal del guardameta estadounidense dejó el balón a merced de Alfaro, quien no perdonó y con un certero remate de cabeza sentenció el 2-0 definitivo.
¿Qué sigue para nuestra Selección?
Este trofeo no es solo un adorno en la vitrina. Es la consolidación de un proyecto ambicioso. Recordemos que este equipo ya tiene en la bolsa:
- El boleto al Mundial de Azerbaiyán y Uzbekistán 2027.
- La clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Además, al ser campeones, México se perfila como cabeza de serie para la próxima Copa del Mundo, lo que nos da un camino, en teoría, un poco más accesible para avanzar a fases finales. En Tantita Tinta estaremos al pie del cañón siguiendo el proceso de estos jóvenes que hoy nos regalan una alegría y mañana podrían ser la base de la Selección Mayor.
Fuente: Mediotiempo