¿El Tren Maya se pone cervecero? La verdad detrás de la chela que causó tremendo alboroto

¿Tren Maya artesanal? Aquí te contamos qué pasó

Si este fin de semana sentiste que el internet explotó con el chisme de que el Tren Maya ahora también le entraba al negocio de la malta y el lúpulo, no eres el único. Las redes sociales se prendieron con la idea de una cerveza artesanal con sello ferroviario, provocando todo tipo de comentarios. Pero, como en Tantita Tinta nos gusta ir a la fuente y aclarar el panorama, aquí te traemos la neta del planeta: el Tren Maya no se puso a fabricar cerveza, lo que hicieron fue rentar su nombre.

No es producción, es licencia

Para poner las cartas sobre la mesa, la administración del Tren Maya tuvo que sacar un comunicado para apagar el fuego. La empresa aclaró que no tienen plantas de producción ni se han convertido en maestros cerveceros. Lo que ocurrió es un contrato de licencia comercial. En pocas palabras: alguien más hace el producto, pero le ponen la marca para darle ese toque de “experiencia turística”.

¿Quién es el encargado del sabor? La chamba de elaboración y distribución corre a cargo de la Cervecería de Yucatán, S.A. de C.V.. Este contrato tendrá una vigencia de un año y permitirá que la bebida se venda tanto a bordo de los trenes como en las distintas estaciones de la ruta.

La apuesta gastronómica: Los trenes ‘Janal’

Esta cerveza forma parte de una estrategia más grande: el lanzamiento de los trenes restaurante llamados ‘Janal’. La idea es que el viaje no sea solo el traslado de un punto A a un punto B, sino una experiencia culinaria completa. Imagina ir sentado frente a un ventanal panorámico, viendo el paisaje de la Península de Yucatán mientras disfrutas de una chela artesanal y un menú diseñado para presumir la riqueza gastronómica de la zona.

Todo este proyecto está bajo la batuta del Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmecas-Maya-Mexica (GAFSACOMM), la empresa operada por las Fuerzas Armadas que, como bien sabemos, ya tiene bajo su control aeropuertos, hoteles y parques temáticos por toda la región.

El drama detrás de la botella: ¿Competencia desleal?

Pero no todo es color de rosa. Mientras desde el gobierno se promociona esta experiencia como un plus para los turistas, los empresarios locales no están nada contentos. En Tantita Tinta hemos visto cómo este tipo de proyectos generan mucha incertidumbre en las comunidades.

Berenice Figueroa, una empresaria restaurantera y hotelera en Xpujil, Campeche, ha alzado la voz señalando lo obvio: competir contra una infraestructura que tiene el respaldo total del gobierno y recursos públicos no es jugar en un campo parejo. Para los pequeños hoteles y restaurantes independientes en rutas como Calakmul, la llegada de estos servicios estatales se siente más como una amenaza que como una oportunidad de crecimiento. El temor es real: que el turismo se concentre exclusivamente en lo que el tren ofrece, dejando fuera a los negocios familiares que llevan años echándole ganas en la región.

A final de cuentas, la polémica de la cerveza es solo la punta del iceberg de un debate mucho más profundo sobre cómo el desarrollo de infraestructura masiva impacta a la economía local. ¿Lograrán convivir los pequeños negocios con este nuevo gigante turístico? Eso está por verse.

Fuente: Sopitas Geek


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