El teléfono no sonó: Ken Salazar revela los mensajes ignorados por AMLO tras la captura de ‘El Mayo’

Un silencio que hizo eco en Palacio Nacional

En el mundo de la diplomacia, un mensaje no respondido puede decir mucho más que una hora de discurso. Eso es precisamente lo que Ken Salazar, exembajador de Estados Unidos en México, ha puesto sobre la mesa en una revelación que ha sacudido la conversación política. Tras la mediática detención de Ismael “El Mayo” Zambada el pasado 25 de julio de 2024, Salazar asegura que intentó contactar a Andrés Manuel López Obrador en al menos cuatro ocasiones… y en todas, el resultado fue un silencio sepulcral.

En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de analizar este episodio que parece sacado de una novela de suspenso político. Según lo relatado por el exdiplomático en una entrevista reciente, la urgencia de comunicarse no era un capricho, sino una necesidad de aclarar los tantos ante un evento de alto impacto: el traslado del capo a territorio estadounidense.

¿Qué quería decir Salazar?

El exembajador leyó fragmentos de su nuevo libro, Borderlands. My fight for a inclusive America, donde narra cómo, tras conocerse la noticia, el nerviosismo en las altas esferas era evidente. Según su versión, él tenía una misión clara: dejarle saber al entonces presidente que el gobierno estadounidense no tenía conocimiento previo del “secuestro” y que no se trató de una operación encubierta no autorizada.

A pesar de que el fiscal general de EE. UU., Merrick Garland, respaldó la comunicación formal y Salazar insistió incluso al día siguiente, AMLO optó por la distancia. “Esperé por horas su respuesta, y nada”, narra Salazar. La situación escaló a tal punto que el embajador ofreció a las autoridades mexicanas inspeccionar el avión involucrado, una diligencia que sí se llevó a cabo, pero que no rompió el hermetismo de la administración de aquel entonces.

El peso de una relación que se desgastó

Lo que hace este episodio especialmente intrigante es el antecedente: Salazar y López Obrador solían tener una comunicación fluida. Se contaron más de 50 reuniones entre ambos, lo que hacía de su relación una de las más cercanas de la era moderna. Entonces, ¿por qué el muro de silencio? Para nosotros en Tantita Tinta, es evidente que el caso de “El Mayo” no solo fue un golpe al crimen organizado, sino una crisis diplomática que dejó cicatrices profundas.

Mientras tanto, el drama continúa. Recientemente se dio a conocer que la aeronave utilizada para trasladar al capo terminó donada por el FBI a un museo en Nuevo México, un dato que no hace más que alimentar las dudas sobre cómo se orquestó todo el operativo. Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum ha alzado la voz cuestionando la versión de Salazar con un contundente: “¿Quién miente?”

¿En qué nos afecta?

Más allá del chisme político, este tipo de fracturas en la comunicación entre México y Estados Unidos tienen consecuencias reales. La colaboración en temas de seguridad, el intercambio de inteligencia y la confianza entre ambos países están en juego. Cuando los canales oficiales se bloquean, la incertidumbre se convierte en el lenguaje cotidiano, y eso, al final del día, afecta la estabilidad de la agenda bilateral que nos impacta a todos en nuestro día a día.

Habrá que estar muy atentos a lo que sigue, porque si algo nos ha enseñado la historia reciente, es que en este tipo de líos, la última palabra rara vez es definitiva. ¿Estamos ante el fin de una era de cordialidad diplomática? En Tantita Tinta seguiremos dándole seguimiento a este estira y afloja.

Fuente: El Universal


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