Un rompecabezas de alto riesgo
En Tantita Tinta nos hemos dado a la tarea de desenredar la madeja que, desde aquel 25 de julio de 2024, tiene a México y Estados Unidos en un constante estira y afloja diplomático. La detención de Ismael “El Mayo” Zambada no fue solo un golpe al Cártel de Sinaloa; fue el inicio de un sismo político que reveló una red de complicidades tan compleja como peligrosa.
Para entender por qué este caso ha puesto a temblar a tantas esferas del poder, hay que poner la lupa sobre los 20 personajes clave que han sido señalados en esta trama de traiciones, secuestros y operaciones que parecen sacadas de una serie de suspenso.
El día que cambió todo
Zambada, el histórico líder del Cártel de Sinaloa, asegura que fue engañado. Según su testimonio, fue citado en la finca Huertos del Pedregal, en Culiacán, bajo la promesa de mediar en un conflicto entre su amigo, el entonces líder del Partido Sinaloense, Héctor Melesio Cuén Ojeda, y el gobernador Rubén Rocha Moya. Lo que encontró fue una emboscada ejecutada por Joaquín Guzmán López, “El Chapito”.
Ahí, en un ambiente cargado de traición, Cuén Ojeda perdió la vida. Un hecho que la Fiscalía General de la República (FGR) terminó confirmando meses después, desmintiendo la versión original que se manejó a nivel local y que le costó el puesto a la entonces fiscal de Sinaloa, Sara Bruna Quiñónez Estrada.
Las piezas en el tablero sinaloense
La red de señalamientos es extensa y alcanza niveles que dejan a cualquiera con la boca abierta. El gobierno estadounidense ha puesto el dedo en la llaga sobre varios funcionarios y exfuncionarios sinaloenses, acusándolos de ser piezas funcionales para la facción de “Los Chapitos”. Entre los nombres que han saltado a la palestra se encuentran:
- Rubén Rocha Moya: Gobernador con licencia, señalado por presuntamente recibir sobornos para permitir la operación impune del cártel.
- Enrique Inzunza Cázarez: Senador y exsecretario de Gobierno, vinculado a supuestas reuniones estratégicas con la facción criminal.
- Enrique Díaz Vega: Exsecretario de Finanzas, quien, tras entregarse a las autoridades estadounidenses, confesó haber servido de enlace y facilitador.
- Mandos de seguridad: Funcionarios como Gerardo Mérida Sánchez y Marco Antonio Almanza Avilés han sido señalados por facilitar el paso de precursores químicos para fentanilo y proteger laboratorios clandestinos.
Las acusaciones no paran ahí; incluyen a figuras municipales como el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, y exmandos policiales involucrados en delitos que van desde el soborno hasta el secuestro y tortura de informantes de la DEA. Todo un entramado que, de comprobarse, dejaría en evidencia una cooptación profunda de las instituciones locales.
¿Y la diplomacia?
El caso también ha tensado la cuerda con el vecino del norte. Las constantes preguntas del gobierno mexicano sobre el origen del vuelo y por qué no se detuvo al piloto, identificado como Mauro Alberto Núñez Ojeda, siguen sin tener respuestas que satisfagan a las autoridades nacionales. Mientras tanto, exfuncionarios como el exembajador Ken Salazar y figuras del FBI han insistido en deslindar al gobierno estadounidense de la ejecución del traslado forzoso de Zambada, convirtiendo este episodio en un duelo de versiones oficiales donde la verdad parece estar bajo llave.
En Tantita Tinta seguiremos dándole seguimiento a este caso. Porque, más allá del drama, lo que está en juego es la seguridad y la gobernabilidad de nuestro país.
Fuente: El Universal