¡El suelo no para! Te explicamos por qué Colombia tiembla casi cada hora

¿Por qué el suelo colombiano no encuentra la calma?

Si alguna vez has visitado Colombia o tienes familia por allá, probablemente te has topado con esa sensación de que el suelo se mueve seguido. Y es que no es una simple percepción tuya; el territorio colombiano vive en un constante movimiento. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar qué está pasando bajo los pies de nuestros hermanos sudamericanos y, spoiler: la culpa no es de nadie, es pura geología.

Para que te des una idea de la magnitud, en Colombia se registran en promedio cerca de 2,500 sismos al mes. Sí, leíste bien: 2,500. Esto significa que, en un día normal, ocurren alrededor de 80 eventos sísmicos. Antes de que entres en pánico, es importante aclarar que, según el Servicio Geológico Colombiano, la gran mayoría son de baja magnitud y pasan totalmente desapercibidos para la gente; son más un registro para las computadoras y equipos de monitoreo que una amenaza constante.

Un punto de encuentro tectónico

¿Qué hace que Colombia sea tan inquieta? La respuesta es un coctel geológico bastante complejo. Bajo su territorio interactúan tres placas tectónicas principales: la de Nazca, la Sudamericana y la del Caribe. Esta convergencia de placas genera una presión constante que, al liberarse, provoca los movimientos que sentimos en la superficie.

Además, no podemos olvidar que Colombia forma parte del famoso Cinturón de Fuego del Pacífico, esa zona en forma de herradura que rodea el océano Pacífico y que concentra gran parte de la actividad sísmica y volcánica del planeta. Es, literalmente, una de las zonas más “activas” de la Tierra.

¿Por qué no tienen una alerta sísmica como la de México?

Es una pregunta que muchos se hacen, especialmente quienes vivimos en México y estamos acostumbrados a escuchar la alerta en nuestros celulares o en la calle. Para nosotros en Tantita Tinta es clave entender la diferencia técnica: en México, gran parte de nuestros sismos ocurren en la costa del Pacífico. Esto nos da un margen valioso de tiempo entre que el sensor detecta el movimiento y las ondas llegan a las ciudades, permitiendo que la alerta suene.

En Colombia, la situación es distinta. Muchos de sus sismos se originan justo debajo de las zonas pobladas. Al ser sismos de carácter intraplaca o de origen continental, el epicentro está prácticamente “encima” de la gente. En este escenario, las ondas sísmicas destructivas son detectadas al mismo tiempo que el sismo comienza, lo que hace físicamente imposible enviar una señal de advertencia temprana. Simplemente, no hay distancia ni tiempo de reacción.

¿Qué significa esto para el futuro?

Más allá del susto, estos datos nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la cultura de prevención. Si bien no podemos detener a la naturaleza, conocer nuestra geografía es el primer paso para estar preparados. En Tantita Tinta siempre recomendamos seguir las cuentas oficiales y tener siempre a la mano tu mochila de emergencia, sin importar en qué país te encuentres.

A pesar de la frecuencia, la mayoría de los sismos colombianos son eventos menores. Sin embargo, nunca está de más estar informados y preparados para cualquier eventualidad. ¡La prevención es nuestra mejor chamba!

Fuente: Sopitas Cosas


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