El retorno de Rocha: ¿Capítulo final o pausa en la polémica?
En Tantita Tinta nos hemos mantenido al filo de la butaca siguiendo cada detalle de lo que ocurre en Sinaloa. Tras 112 días de una ausencia que se sintió eterna en el tablero político nacional, Rubén Rocha Moya ha vuelto a retomar las riendas de su estado. ¿La consigna? Regresar con la “frente limpia”, tras haber comparecido ante la Fiscalía General de la República (FGR).
Sin embargo, el camino de regreso no ha sido sencillo. El gobernador ha estado navegando en aguas turbulentas desde que estallaron las acusaciones de Estados Unidos sobre posibles vínculos con “Los Chapitos”, sumado al complejo rompecabezas que dejó el 25 de julio de 2024.
El día que todo cambió en Sinaloa
Para entender el drama, hay que retroceder a aquel fatídico julio. La detención de Ismael “El Mayo” Zambada en suelo estadounidense no fue un evento aislado; fue el epicentro de un sismo político. A la par de su captura, el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la UAS, rompió la calma. Inicialmente, la fiscalía local intentó vender la idea de un intento de asalto fallido en una gasolinera, pero la FGR pronto desmoronó esa narrativa, confirmando que la tragedia ocurrió en la misma finca donde “El Mayo” fue privado de su libertad.
La situación escaló a niveles insospechados cuando circuló una carta atribuida al capo, donde afirmaba que acudió a una reunión precisamente para mediar en un conflicto entre Rocha y Cuén. El gobernador, por su parte, siempre ha mantenido su postura: no estuvo ahí, no sabía nada y cualquier vínculo con el crimen organizado es una falacia.
La presión internacional y la pausa necesaria
La situación dio un giro radical el 29 de abril de 2026. Estados Unidos lanzó una serie de acusaciones contra Rocha Moya y otros funcionarios, señalando una supuesta red de complicidad con “Los Chapitos” a cambio de favores políticos y protección. Hablando en términos de impacto, esto dejó de ser un lío local para convertirse en un expediente de alcance global.
Ante la tormenta, Rocha tomó la decisión de pedir licencia el 1 de mayo de 2026. Durante estos meses, el despacho del Ejecutivo estatal quedó en manos de Yeraldine Bonilla Valverde. Mientras tanto, en México, la FGR investigaba a fondo, sin que hasta el momento se hayan presentado elementos que den pie a un proceso penal en territorio nacional. Para nosotros en Tantita Tinta, este caso es un recordatorio de lo volátil que puede ser la política cuando los tentáculos de la investigación internacional entran en juego.
¿Qué sigue ahora?
Aunque el gobernador ya está de vuelta en su oficina, el expediente sigue abierto. La detención de Fausto Corrales Rodríguez, pieza clave en este rompecabezas, apenas un día antes del regreso de Rocha, indica que la autoridad federal no ha cerrado la carpeta.
- El factor jurídico: La FGR sigue sin encontrar elementos para procesar al gobernador en México.
- La sombra internacional: Estados Unidos mantiene sus señalamientos, lo que asegura que el tema seguirá siendo un punto de tensión diplomática.
- El control estatal: Rocha retoma funciones en un estado que ha vivido meses de incertidumbre política y social.
Por ahora, Sinaloa vuelve a la normalidad administrativa, pero con la mirada atenta de todo el país sobre cada movimiento de su gobernador. En Tantita Tinta seguiremos pendientes de cualquier avance en este caso que, sin duda, ya ocupa un lugar en los libros de historia política reciente de México.
Fuente: El Universal