El sueño más anhelado del director mexicano
En el equipo de Tantita Tinta sabemos perfectamente que la mente de Guillermo del Toro es un auténtico cofre del tesoro lleno de ideas fascinantes, pero también de proyectos que se han quedado en el limbo del cine y la televisión. A lo largo de los años, el tapatío más querido de Hollywood nos ha puesto los dientes largos con películas y series que, por azares del destino, terminan cancelándose. Sin embargo, hay una espinita clavada en su carrera que el cineasta simplemente no logra soltar: su adaptación en acción real de Monster, la emblemática obra de Naoki Urasawa.
Para quienes no estén familiarizados con esta joya, hay que decirlo claro: estamos ante uno de los mejores animes de la historia. Aunque el manga original ya era una auténtica barbaridad, el estudio Madhouse se lució con una adaptación audiovisual que dejó la vara altísima. La trama tiene todos los elementos para atrapar a cualquiera frente a la televisión durante varias temporadas: un brillante neurocirujano japonés que, tras salvarle la vida a un niño que con los años se convertiría en un despiadado psicópata, termina siendo injustamente inculpado de una serie de brutales asesinatos. Así arranca un viaje de persecución por la Alemania de los años 90 donde el protagonista recorre miles de kilómetros tratando de limpiar su nombre y detener a la criatura que él mismo dejó vivir.
Cuando HBO dijo que sí, pero el presupuesto dijo que no
La fascinación de Guillermo del Toro por esta historia viene de lejos. En 2013, la noticia sacudió internet: HBO había dado luz verde a la propuesta del mexicano para llevar Monster a la televisión. ¡Era un auténtico golazo! El director incluso preparó un tratamiento detallado para varios episodios, prometiendo un formato de capítulos largos y una calidad de producción imponente.
Lamentablemente, el drama tocó a la puerta. Los costos de producción amenazaban con dispararse a cifras estratosféricas —superando con facilidad los cientos de millones de pesos en presupuestos iniciales y negociaciones de derechos—, lo que obligó a la cadena a frenar el proyecto de golpe y porrazo. Desde entonces, el live-action de Monster se convirtió en una leyenda urbana de la industria del entretenimiento.
¿Es el momento perfecto para revivir la pesadilla?
Para nosotros en Tantita Tinta, la esperanza es lo último que muere, y todo indica que los planetas podrían alinearse otra vez. Vivimos en una época dorada para las adaptaciones de anime y manga. Tan solo basta ver el éxito rotundo de producciones como el live-action de One Piece en Netflix o el fenómeno taquillero de Kimetsu no Yaiba en los cines de todo el mundo para entender que el público ya no le teme a estas transiciones de formato.
Además, series como Las gotas de Dios en Apple TV han demostrado con creces que se pueden tomar tramas japonesas complejas, darles un enfoque internacional y mantener una narrativa realista y profundamente humana que funcione de maravilla en la pantalla chica. Y seamos honestos: el tono de thriller policiaco de Monster encajaría perfectamente en la barra de contenido actual de cualquier plataforma de streaming importante. Solo hace falta que un valiente desentierre el proyecto y decida apostar fuerte por esta joya.
Las claves por las que necesitamos esta serie:
- Un thriller psicológico impecable: Dile adiós a los clichés; aquí la tensión moral te atrapa desde el primer minuto.
- Contexto histórico fascinante: Un recorrido crudo por la Europa de los noventa.
- El toque Del Toro: La atmósfera oscura, empática y lúgubre que solo el director mexicano sabe imprimir a sus monstruos.
Cruzamos los dedos para que algún día una plataforma le marque la agenda al buen Guillermo y nos regale esta serie que llevamos esperando más de diez años. Mientras tanto, nos queda volver a maratonear el anime y seguir soñando.
Fuente: Espinof