¿Es posible que la inteligencia artificial se vuelva más humana y eficiente?
En Tantita Tinta nos encanta seguirle la pista a las apuestas tecnológicas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Esta vez, el protagonista es Jeff Bezos, quien ha decidido poner sus ojos (y millones de dólares) en una meta ambiciosa: descubrir el “algoritmo central” de nuestro cerebro para rediseñar la inteligencia artificial desde cero.
La compañía detrás de este sueño se llama Flourish. Recientemente, levantó 500 millones de dólares (unos 10,000 millones de pesos mexicanos, aproximadamente), alcanzando una valoración de 2,500 millones de dólares (cerca de 50,000 millones de pesos). ¿Su gran objetivo? Dejar de construir IAs que consumen energía como si no hubiera un mañana y crear sistemas que aprendan como tú o como yo.
El problema de la energía: los LLM no son sostenibles
Si te has preguntado por qué las IAs actuales necesitan centros de datos gigantescos, la respuesta es simple: no son eficientes. Mientras que tu cerebro procesa información usando apenas 20 vatios de energía, un solo chip de entrenamiento para IA consume más de 30 veces esa cantidad. Multiplica eso por miles de chips y verás que estamos alimentando modelos con la energía que necesitaría una ciudad pequeña. Y lo peor: no aprenden, solo repiten. Una vez que terminan su entrenamiento, se quedan estancadas.
Thomas Reardon, el genio detrás de Flourish, lo resume perfecto: “Hay algo fundamentalmente erróneo en decir que necesitas leer todos los libros existentes veinte veces para aprender inglés, cuando un bebé humano lo logra con solo una fracción de esa información”.
La receta de Reardon: neurociencia al servicio de la tecnología
Reardon, un tipo con una trayectoria que incluye desde trabajar en los inicios de Microsoft hasta desarrollar tecnología de control mental para Meta, ha reunido un equipo de investigadores de élite. Su plan no es seguir la tendencia de los modelos actuales, sino realizar experimentos de laboratorio reales para diseccionar la arquitectura cerebral. Quieren entender cómo nuestras neuronas gestionan el aprendizaje para replicar esa magia en silicio.
Para lograrlo, Flourish planea usar tecnología de microscopía avanzada para recopilar datos a niveles nano y micro, buscando el famoso “algoritmo central” que nos hace ser inteligentes con un consumo energético bajísimo. El objetivo es ambicioso: crear una IA que funcione con 50 vatios o menos.
¿Por qué Bezos está tan interesado?
Cuando Rob Williams, ex ejecutivo de Amazon y cofundador de Flourish, le presentó el proyecto a Bezos, no hubo necesidad de grandes explicaciones. La visión era clara: si logran lo que proponen, la IA nunca volverá a ser igual y el panorama actual de los centros de datos podría cambiar drásticamente. Bezos no solo invirtió 50 millones de dólares inicialmente, sino que confesó que habría puesto más si se lo hubieran pedido.
Aunque el camino es largo —Reardon calcula unos cinco años para ver resultados contundentes—, la apuesta es de esas que cambian las reglas del juego. En Tantita Tinta estaremos muy pendientes de si este equipo logra descifrar el código maestro de la mente humana. Si lo consiguen, la “inteligencia” en nuestras computadoras dejará de ser solo una simulación para convertirse en algo mucho más parecido a nosotros.
Fuente: WIRED en Español