Un evento deportivo bajo la sombra de la inseguridad
Cuando pensamos en el Mundial de Futbol, lo primero que nos viene a la mente son los goles, la emoción de la afición y el orgullo de ver a nuestra Selección en la cancha. Sin embargo, en Tantita Tinta hemos puesto el reflector sobre una realidad mucho más cruda que está ocurriendo detrás de los festejos. Colectivos de búsqueda y familiares de personas desaparecidas han alzado la voz para advertir sobre un incremento alarmante en la desaparición de mujeres, niños y adolescentes en México, coincidiendo con la temporada mundialista.
La situación es tan grave que, en el Ángel de la Independencia, ya se han instalado memoriales con la contundente leyenda: “México, campeón en desaparición”. No es solo un grito de auxilio; es una denuncia documentada sobre cómo los grandes eventos internacionales atraen redes criminales dedicadas a la trata y la explotación sexual.
¿Qué está pasando en nuestras calles?
Héctor Flores, integrante del colectivo Luz de Esperanza, ha señalado que, en apenas cinco días del mes de mayo, se registraron al menos 43 desapariciones tan solo en la zona conurbada de Guadalajara. Personas que simplemente salieron a su chamba, a la escuela o a hacer compras y nunca volvieron. Pero el dato que pone los pelos de punta es la comparativa estadística: mientras que en abril se reportaron 19 desapariciones de menores en Jalisco, para mayo la cifra se disparó a 51 casos.
Este aumento no es casualidad, según los expertos. Las organizaciones civiles sospechan que hay una relación directa entre el flujo de visitantes y la demanda de explotación sexual, un patrón que se ha repetido en otros países sede en ediciones anteriores.
El llamado a las autoridades y la realidad legislativa
Ante este panorama, el Senado ha comenzado a presionar. La Comisión de Gobernación ha solicitado a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y a la Fiscalía General de la República (FGR) que se pongan las pilas con campañas de prevención más estrictas. Los legisladores han puesto sobre la mesa una cifra preocupante: se estima que el reclutamiento forzado de menores por parte del crimen organizado —ya sea para usarlos como ‘halcones’, distribuidores de droga o incluso sicarios— ha crecido hasta en un 150% en distintas regiones del país.
Como bien señala la senadora Laura Esquivel, el Mundial siempre ha sido un evento de alto riesgo. En Sudáfrica 2010 los casos de explotación aumentaron 30%, mientras que en Brasil 2014 la cifra alcanzó el 40%. La historia nos dice que donde hay grandes concentraciones humanas, la delincuencia encuentra una ventana de oportunidad.
¿Qué podemos hacer nosotros?
En Tantita Tinta creemos que estar informados es la primera línea de defensa. No podemos normalizar que salir a la calle sea un acto de valentía. La “cifra negra” —esos casos que nunca llegan a los registros oficiales porque el miedo o la desconfianza en las autoridades imperan— es probablemente mucho más grande de lo que vemos en los reportes de gobierno.
Necesitamos exigir transparencia, datos verificables y, sobre todo, que las autoridades dejen de ver las desapariciones como una estadística más. La seguridad de nuestras infancias y mujeres no debe estar supeditada a un calendario deportivo.
Fuente: El Universal