El negocio detrás del Tri: ¿Por qué México juega más en Estados Unidos que en casa?

El Tri: Un imperio financiero que cruza fronteras

En Tantita Tinta sabemos que hablar de la Selección Mexicana siempre levanta pasiones. Más allá de si el técnico es el adecuado o si jugamos mejor de locales, hay una realidad que no podemos ignorar: el Tri se ha convertido en una auténtica máquina de hacer dinero. Con el nuevo ciclo mundialista en marcha, la estrategia comercial del equipo ha dado un giro total, transformándose en un negocio de cartera bi-nacional que, seamos honestos, tiene a Estados Unidos como su mina de oro.

¿Por qué el aficionado en Estados Unidos vale más?

Si te has preguntado por qué vemos al Tri jugar seguido en ciudades como Los Ángeles, Dallas o Houston, la respuesta es sencilla: la monetización. Aunque en México la afición es masiva y apasionada, el mercado estadounidense ofrece un rendimiento por espectador significativamente mayor. Estamos hablando de un universo de más de 62 millones de personas con raíces mexicanas que, además, tienen un poder adquisitivo más alto y, por lo tanto, un CPM (costo por cada mil impresiones) publicitario mucho más jugoso para las marcas.

Para que te des una idea del tamaño del negocio, un patrocinio de cuatro años con la selección en territorio estadounidense oscila entre los 2,800 y 4,000 millones de pesos mexicanos. Si a eso le sumamos las activaciones digitales y otros derechos, estamos hablando de una cifra adicional de entre 800 y 1,400 millones de pesos por ciclo mundialista. ¡Una locura!

Un ecosistema, dos realidades

Es un error pensar que el Tri debe elegir entre México o Estados Unidos. Para la Federación Mexicana de Fútbol, ambos territorios son un solo ecosistema, pero con economías publicitarias que operan bajo reglas distintas. Mientras que en México la audiencia es por volumen, en Estados Unidos el mercado ha dejado de ser solo el del “migrante nostálgico”. Hoy, el consumidor es un ciudadano global, plural, que consume fútbol, tacos y tecnología con la misma facilidad.

Piénsalo así: mientras en México apenas contamos con 10 ciudades que superan el millón de habitantes, en Estados Unidos tenemos zonas metropolitanas como Los Ángeles, con 5.77 millones de hispanos, o Dallas, con un mercado hispano de 8.1 millones en constante crecimiento. No atender ese mercado sería, financieramente hablando, un suicidio.

¿Hacia dónde va el futuro?

La fragmentación de los derechos de transmisión nos da una pista de hacia dónde se mueve el dinero. Con contratos que se extienden hasta 2034 y la entrada de plataformas de streaming como Netflix para eventos específicos, el objetivo es claro: impactar al fan donde quiera que esté.

Desde Tantita Tinta creemos que este crecimiento económico es una oportunidad de oro no solo para que el Tri se llene los bolsillos, sino para que ese capital aterrice donde realmente importa: en la infraestructura de las selecciones menores, en mejor tecnología para el desarrollo deportivo y en una operatividad más profesional. Al final del día, si el negocio es global, el fútbol también debería serlo.

Fuente: Mediotiempo


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