El movimiento maestro (o desesperado) de Ernesto Ruffo: ¿Un ‘chivo expiatorio’ en el caso Ingemar?

¿Quién mueve los hilos en Ingemar? La FGR pone la lupa sobre una maniobra sospechosa

En Tantita Tinta no quitamos el dedo del renglón cuando se trata de temas que huelen a lio legal. El caso de Ingemar, S.A. de C.V., empresa salpicada por el escándalo del huachicol fiscal tras aquel megadecomiso de carrotanques en Coahuila, ha dado un giro de 180 grados que ha puesto a las autoridades federales en alerta máxima. Y es que, cuando el barco parece que se hunde, algunos buscan a toda costa quién se quede al frente para recibir el impacto.

La jugada: ¿Estrategia legal o sacrificio administrativo?

Resulta que, apenas en marzo de 2026, y con el caso aún fresco en la opinión pública, Ingemar tomó una decisión por lo menos cuestionable ante la Secretaría de Economía: nombraron a Guadalupe Hernández Hinojosa, de 37 años, como nueva directora general ejecutiva. ¿El detalle? La mujer, que apenas llevaba dos años en la firma en puestos administrativos de nivel medio, pasó a ser la apoderada legal con facultades casi ilimitadas.

La Fiscalía General de la República (FGR) ya investiga si este movimiento, realizado mediante el sistema web del Registro Público de Comercio, es en realidad un intento de los socios —Ernesto Ruffo Appel y Ricardo Thompson Navarro, actualmente detenidos, y José Merino Valdés Cuervo, quien sigue prófugo— de poner a un “chivo expiatorio” que asuma la responsabilidad ante la justicia.

Poderes totales: El riesgo de firmar sin leer

El poder notarial otorgado a Hernández Hinojosa es, por decir lo menos, amplio. Según los registros, la nueva directora ahora puede:

  • Firmar cualquier tipo de contrato civil o mercantil.
  • Manejar cuentas bancarias, emitir pagarés y cheques.
  • Representar a la empresa ante autoridades fiscales, penales, militares y juntas laborales.
  • Ser la cara ante la FGR en las investigaciones en curso.

Para nosotros en Tantita Tinta, resulta sorprendente que una contadora que anteriormente gestionaba la administración de una tienda de ropa pase a manejar los hilos de una empresa bajo fuego legal. Como señalan expertos de la UNAM, cuando una empresa está contra la pared, estas prácticas de delegar poderes a empleados operativos son señales de alerta. El riesgo para la nueva apoderada es altísimo: ante los ojos de la ley, quien firma, toma las decisiones y mueve el dinero, es quien termina en la mira directa del fiscal.

¿Qué dicen los especialistas?

Fernando Ojesto Manzur, catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, es claro al respecto: “Son malas prácticas para intentar deslindar responsabilidades”. El académico recalca que, aunque la persona haya sido engañada o presuntamente utilizada, la firma ante notario es un compromiso voluntario y vinculante. La FGR tiene ahora el reto de desenmarañar si estamos ante una directora con mando real o ante una pieza de ajedrez en un juego de poder diseñado para que los dueños evadan su chamba con la ley.

La investigación sigue en curso y en Tantita Tinta estaremos pendientes de cada actualización. ¿Podrá este movimiento salvar a los socios o será la prueba definitiva de una gestión fraudulenta? El tiempo, y la fiscalía, lo dirán.

Fuente: El Universal


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