¿Dónde quedó el marino?
En el fascinante y a veces enigmático mundo de la administración pública mexicana, las sorpresas nunca faltan. Para nosotros en Tantita Tinta, investigar las entrañas de las instituciones nos lleva a descubrir verdaderas joyas burocráticas que parecen sacadas de una película de misterio. En esta ocasión, la trama gira en torno a un viejo conocido de la política nacional que, a pesar de estar más desaparecido del mapa gubernamental que las llaves de la casa en lunes por la mañana, sigue disfrutando de un generoso depósito bancario directo desde la Secretaría de Marina (Semar).
Hablamos del almirante en retiro, quien, tras dejar su cargo principal en el gobierno federal hace ya dos años, continúa cobrando puntualmente la jugosa cantidad de 150 mil pesos mensuales. Sí, leyó usted bien. Mientras muchos mexicanos batallan para llegar a la quincena con el salario mínimo, este personaje sigue percibiendo un sueldo que ya quisieran muchos directores de empresa privada.
Un cargo «honorario» que deja muy buenas ganancias
Pero, ¿cómo se justifica este pago? Aquí es donde la realidad supera cualquier ficción de oficina. Resulta que el exfuncionario ostenta un nombramiento como asesor en seguridad nacional. Sin embargo, este encargo tiene la peculiaridad de ser completamente honorario.
En el argot de la burocracia, lo honorario suele asociarse con una labor altruista, desinteresada y por amor al arte patrio. No obstante, en este peculiar esquema, el amor al arte viene acompañado de un jugoso cheque mensual que ronda los 150,000 MXN. Para el equipo de Tantita Tinta, este tipo de contradicciones legales son las que ponen a debatir a las redes sociales sobre la verdadera transparencia en el manejo de los recursos públicos.
¿Trabajo fantasma o asesoría invisible?
La gran pregunta que se hace la ciudadanía es: si nadie lo encuentra, nadie lo ve en las oficinas y su presencia en las reuniones estratégicas es más bien un mito urbano, ¿qué tipo de asesoría está brindando? ¿Será que sus sabios consejos viajan a través del éter o se envían por telepatía?
- Dos años de ausencia: El exsecretario salió formalmente de la primera línea de la administración hace 24 meses.
- Nómina intacta: A pesar de su baja visibilidad pública, la Secretaría de Marina mantiene el flujo de recursos hacia su cuenta bancaria.
- Cuestionamientos abiertos: La opacidad en torno a sus funciones reales alimenta el debate sobre la austeridad republicana.
El costo de la asesoría para el erario
Para poner las cosas en perspectiva y entender el tamaño del gasto, hagamos cuentas alegres. Si multiplicamos los 150 mil pesos mensuales por los 12 meses del año, estamos hablando de una suma cercana a 1.8 millones de pesos anuales. Si a eso le sumamos los dos años que lleva fuera del ojo público operando bajo este esquema, la cifra asciende a unos respetables 3.6 millones de pesos de nuestros impuestos.
En Tantita Tinta creemos firmemente que la rendición de cuentas no debe ser negociable. Mientras las instituciones navales realizan una labor fundamental en las costas y territorios del país, este tipo de polémicas en la cúpula administrativa ensucian la percepción del esfuerzo diario que realizan miles de elementos de tropa que sí se ganan el sueldo bajo el rayo del sol y arriesgando la vida.
¿Qué sigue en este culebrón político?
El caso ya encendió los ánimos en la opinión pública. La exigencia ciudadana es clara: o se demuestra con hechos y bitácoras el valor real de estas asesorías de seguridad nacional, o se pone fin a una nómina que huele más a privilegio del pasado que a necesidad operativa actual. Seguiremos de cerca este lío para contarle cada detalle en cuanto surja una nueva pista sobre el paradero del almirante y sus nada despreciables depósitos quincenales.
Fuente: El Universal