El laberinto de los millones: ¿Morena usó a FinaBien como su propia alcancía electoral?

¿Qué está pasando con los apoyos de Morena?

En Tantita Tinta sabemos que, cuando se trata de dinero público y política, la transparencia debería ser la regla de oro. Sin embargo, una reciente investigación ha puesto sobre la mesa una red de pagos que, por decir lo menos, nos deja con muchas preguntas y pocas respuestas. Se trata de un esquema en el que el partido Morena habría utilizado a la Financiera para el Bienestar (FinaBien) para soltar una verdadera lluvia de dinero disfrazada de “apoyos sociales”.

La investigación apunta a que, durante la gestión de Mario Delgado al frente del partido, se dispersaron más de 252 mil pagos. Aquí es donde el equipo de Tantita Tinta se detiene a analizar: ¿desde cuándo un partido político tiene entre sus funciones repartir apoyos sociales? La respuesta corta es: no debería.

Los números detrás del drama

El esquema operó mediante la contratación de giros postales. Según la información recabada, Morena pagó la módica cantidad de 3 millones 520 mil pesos solo en comisiones por el servicio. Por cada movimiento, FinaBien cobraba 12 pesos más IVA. Lo curioso es que, según una auditoría interna realizada en 2025, no todos los apoyos llegaron a su destino: de los más de 252 mil giros pactados, solo se concretaron cerca de 140 mil 878 operaciones.

Esto obligó a un reintegro de 1.6 millones de pesos en comisiones. Pero, más allá de la eficiencia administrativa, lo que preocupa es el fondo: ¿de dónde salió ese dinero y por qué el INE no fue notificado debidamente sobre estos contratos?

¿Un déjà vu electoral?

Muchos recordarán el famoso “caso Monex” de 2012, donde se utilizaron tarjetas prepagadas en plena campaña. Los especialistas advierten que este caso con FinaBien podría tener tintes similares. La ley es clara: los partidos no pueden actuar como ventanilla de programas sociales. Al hacerlo, se saltan las trancas de la fiscalización y ponen en duda la equidad de las contiendas.

  • El ocultamiento: El contrato nunca fue reportado ante el Instituto Nacional Electoral (INE).
  • El periodo: El acuerdo estuvo vigente desde junio de 2022 hasta junio de 2024, abarcando gran parte del proceso presidencial.
  • Riesgo legal: Se señala la posible omisión de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.

Para nosotros en Tantita Tinta, este caso no es solo un lío contable, sino un recordatorio de por qué debemos exigir que los procesos electorales sean impecables. La pregunta sigue en el aire: si los apoyos eran legítimos, ¿por qué esconder el caminito del dinero bajo la alfombra de una financiera pública?

Estaremos muy atentos a lo que digan las autoridades, porque en este juego de tronos financiero, al final del día, lo que está en juego es la confianza de todos los mexicanos. ¿Se trata de un simple error administrativo o de una estructura diseñada para mover recursos sin ser detectados? La respuesta, esperamos, no tarde tanto como estos depósitos.

Fuente: El Universal


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