El futbol mexicano sigue en el limbo: ¿Por qué la AMFpro prefirió guardar silencio ante la falta de ascenso?

La AMFpro rompe el silencio, pero deja a todos con la duda

En Tantita Tinta siempre hemos creído que el futbol es mucho más que once jugadores corriendo detrás de una pelota; es una industria, una pasión y, sobre todo, una fuente de empleo para miles de profesionales. Recientemente, el tema que tiene a todos al borde del asiento —o mejor dicho, frustrados— es la desaparición del ascenso y descenso en nuestra Liga. La Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales (AMFpro) finalmente se pronunció, aunque para muchos expertos y aficionados, el mensaje resultó ser, digamos, más frío que un estadio vacío en lunes por la noche.

¿Qué está pasando realmente en los escritorios?

Han pasado ya seis años desde que el ecosistema del futbol mexicano cambió radicalmente. Entre ajustes de presupuesto, licencias y reglamentos que parecen cambiar según el clima, los futbolistas han quedado atrapados en un torbellino de decisiones tomadas desde las oficinas de los directivos. La AMFpro ha sido clara en un punto fundamental: los jugadores no son los culpables de este embrollo y no se les puede pedir que carguen con la responsabilidad de arreglar el desastre administrativo que otros crearon.

Si echamos números, el impacto económico es brutal. Imagina que en una liga de primer nivel se mueven presupuestos anuales que fácilmente superan los 500 millones de pesos mexicanos por club. Cuando cierras la puerta a la competencia legítima, le quitas a los equipos de categorías inferiores la posibilidad de aspirar a esos ingresos, afectando directamente el valor de mercado de los jugadores y la estabilidad de sus familias.

La voz del futbolista: ¿Un derecho o un adorno?

Lo que el equipo editorial de Tantita Tinta rescata de este comunicado es la exigencia de voz. La Asociación asegura que representa a más de 16 mil futbolistas, desde la Liga MX hasta el balompié femenil. Con esa cantidad de gente detrás, ¿por qué parece que su opinión es la última que cuenta? La AMFpro insiste en que, antes de cualquier cambio en las reglas del juego, los protagonistas —quienes se rifan el físico en la cancha— deben ser consultados.

Sin embargo, el comunicado dejó a muchos con ganas de más. No hubo propuestas concretas, no se exigió el regreso inmediato del ascenso y, por supuesto, no se planteó ninguna acción colectiva. La postura fue: ‘primero tenemos que escuchar a nuestros agremiados’.

¿Se viene una protesta? La respuesta es ‘quién sabe’

Muchos esperaban un ultimátum, quizás una amenaza de paro o algún movimiento más enérgico. Pero la realidad es que la AMFpro decidió mantener la calma. Argumentan que cualquier protesta debe ser una decisión conjunta y no un arrebato de los líderes. En un país donde la chamba del futbolista es tan inestable, entendemos la prudencia, pero en Tantita Tinta nos preguntamos: ¿hasta cuándo esperarán los jugadores antes de que la presión sea insostenible?

Lo que queda claro:

  • La AMFpro se deslinda de la responsabilidad del caos actual.
  • La prioridad es vigilar que los contratos se cumplan, especialmente en la Liga de Expansión.
  • El futbolista quiere ser parte de la mesa donde se decide su futuro profesional.

Seguiremos muy de cerca este drama. Porque al final del día, el futbol sin competencia es como una torta ahogada sin salsa: simplemente no sabe a lo que debería. ¿Tú qué opinas? ¿Deberían los jugadores irse a paro o es mejor negociar bajo perfil? ¡Te leemos en redes!

Fuente: Mediotiempo


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