¿La vida en plástico ya no es tan fantástica?
El 2023 se nos quedó grabado en la memoria por ese fenómeno llamado ‘Barbenheimer’. ¿Se acuerdan? Las salas de cine a reventar, gente vestida de rosa por todos lados y una taquilla que simplemente no dejó de crecer. La película de Greta Gerwig sobre la muñeca más famosa del mundo recaudó más de 1,400 millones de dólares (una cifra que, si la convertimos a pesos, nos da unos 26,600 millones de pesos, ¡una locura!).
Por eso, cuando escuchamos rumores sobre una secuela, todos pensamos que era un hecho. Pero, como todo buen drama de Hollywood, las cosas no son tan sencillas. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar por qué, a tres años de distancia, seguimos sin ver ni una señal de que Barbie regrese a la pantalla grande.
El gran dilema: ¿Quién quiere (y quién puede) pagar la cuenta?
No es por falta de ganas, sino por exceso de ambición y, claro, de dinero. Se dice que han existido al menos seis propuestas para retomar la historia, pero todas han sido rechazadas. El equipo creativo es de primer nivel: Greta Gerwig, Noah Baumbach, Margot Robbie y Ryan Gosling. Con semejante talento, es obvio que las pretensiones económicas no son cualquier cosa.
Estamos hablando de salarios que hacen sudar frío a cualquier ejecutivo. En la primera entrega, tanto Robbie como Gosling se llevaron a casa unos 12.5 millones de dólares (aprox. 237 millones de pesos) cada uno. Pero ojo, Margot, además de actuar, produjo la cinta, lo que elevó sus ganancias totales a una cifra de hasta 59 millones de dólares (más de mil millones de pesos) gracias a los bonos por taquilla.
¿Qué pasa ahora? Que para una segunda parte, nadie quiere ganar menos, y Warner Bros. tiene el reto titánico de convencer a este equipo de peso pesado sin que el presupuesto se vuelva impagable. Aunque se dice que la oferta actual es de las más altas en la historia del estudio, el conflicto sigue ahí.
El reloj corre: ¿Se le acaba el tiempo a Warner?
Aquí es donde entra el drama real. Los derechos de explotación de Barbie tienen fecha de caducidad. Si Warner Bros. no logra amarrar el proyecto en los próximos cuatro meses, Mattel tiene toda la libertad de buscar casa nueva. Y si se mudan, lo harían sin la visión de Gerwig y sin el equipo que hizo magia en 2023. Para nosotros en Tantita Tinta, la idea de una Barbie sin el ADN de la primera película suena a receta para el desastre.
¿La cereza en el pastel? La venta del estudio
Por si fuera poco, todo este lío ocurre mientras el terreno está más inestable que nunca: el posible movimiento de compra de Warner Bros. por parte de Paramount Skydance. Este proceso de adquisición, que ha tenido a toda la industria con los pelos de punta durante 2026, añade una capa más de incertidumbre. Con demandas antimonopolio y revisiones legales de por medio, no se sabe quién será el jefe que finalmente decida si Barbie 2 tiene luz verde o si se queda guardada en el baúl de los juguetes perdidos.
Fuente: Sopitas Cine y TV