El truco detrás de tus paquetes favoritos
¿Alguna vez te has preguntado cómo es que esa blusa o esos gadgets que pides en Shein y Temu llegan a tu casa a precios que parecen de risa? Pues no es solo porque sean expertos en logística, sino porque en el terreno fiscal hay un “gato encerrado”. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de investigar este fenómeno que tiene a los comerciantes locales con los pelos de punta.
La presidenta de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, María Fernanda Quiñones, puso el dedo en la llaga: el problema radica en una interpretación creativa de los Tratados de Libre Comercio (TLC). Resulta que estas plataformas están usando una figura diseñada originalmente para envíos urgentes entre Estados Unidos y Colombia, saltándose el pago del IVA en productos que, en realidad, ni siquiera son estadounidenses.
¿Cómo funciona la jugada?
El mecanismo es simple pero polémico: se aprovechan de una norma que exenta de impuestos a las importaciones menores a 200 dólares (aproximadamente 3,600 pesos mexicanos). El detalle es que esa regla está pensada para compras que cruzan la frontera desde el país vecino del norte, pero las plataformas asiáticas están triangulando sus productos para hacerlos pasar por envíos de bajo valor.
Para nosotros en Tantita Tinta, esto plantea una pregunta clave: ¿es justo competir cuando unos juegan con reglas distintas? Mientras que los vendedores locales y otras plataformas como MercadoLibre pagan sus impuestos rigurosamente, estos gigantes digitales operan en una zona gris que distorsiona el mercado.
Las dos caras de la moneda
No todo es crítica. La misma Quiñones reconoce un punto importante: estas empresas han ayudado a digitalizar rincones donde antes no llegaba ni el Wi-Fi. Han enseñado a más personas a usar el celular para hacer compras y, en muchos casos, han bajado el “ticket promedio” de consumo, haciendo que el comercio electrónico sea parte del día a día.
- Crecimiento récord: El primer trimestre de 2026 cerró con más de 186 millones de transacciones, moviendo miles de millones de pesos.
- Ticket promedio: Si antes gastábamos unos 6,500 pesos por compra, hoy el promedio ha caído a cerca de 3,600 pesos. ¡La democratización de las compras tiene su precio!
- El reto del futuro: La llegada de nuevas formas de pago, incluyendo criptomonedas, promete seguir agitando el avispero en la forma en que movemos nuestro dinero.
¿Qué sigue ahora?
El gobierno ha dado pasos interesantes con temas como las finanzas abiertas, pero todavía falta mucho camino por recorrer para que todos jueguen en la misma cancha. El comercio electrónico no es el futuro, es el presente, y si queremos una economía sana, el piso debe ser parejo para todos: desde el emprendedor que vende artesanías en redes sociales hasta la plataforma global que envía millones de paquetes al año.
¿Tú qué opinas? ¿Vale la pena sacrificar la equidad fiscal por unos pesos menos en el carrito de compras? Mantente atento a Tantita Tinta, que seguiremos rastreando esta historia.
Fuente: Bloomberg Tecnologia