La cooperación binacional: El nuevo capítulo en la seguridad
En Tantita Tinta sabemos que cuando hablamos de seguridad, la narrativa cambia constantemente. Recientemente, el nombre de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como ‘El Mencho’, ha vuelto a los titulares, pero esta vez no por sus actividades, sino por el operativo que marcó un antes y un después en la relación estratégica entre México y Estados Unidos.
Sara Carter, actual directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas en EE. UU., rompió el silencio sobre los detalles de esta operación. Según la funcionaria, lo que vimos el pasado 22 de febrero no fue un evento aislado, sino la culminación de un nivel de inteligencia y trabajo conjunto que, francamente, no se había visto antes.
Inteligencia y ejecución: ¿Qué cambió?
Carter fue muy clara al respecto: el éxito del operativo no fue suerte. La funcionaria destacó que el intercambio de información entre agencias fue quirúrgico. “Les entregamos los datos, les dijimos dónde estaba y la Guardia Nacional, junto a las Fuerzas Especiales mexicanas, ejecutaron el plan de una forma impecable”, comentó en una reciente entrevista. Para el equipo de Tantita Tinta, esto subraya un giro de timón: la confianza operativa entre ambos gobiernos ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta táctica.
El factor dinero: Siguiendo la huella
Más allá de los operativos en campo, la estrategia estadounidense tiene un foco muy claro: golpear donde más duele, en el bolsillo. La zarina antidrogas enfatizó que la lucha contra los cárteles es, en esencia, una batalla financiera. La consigna es sencilla pero contundente: confiscar fondos y desmantelar el músculo financiero que sostiene estas estructuras.
- Infraestructura compleja: Carter alertó sobre el uso de tecnología avanzada, como túneles que cruzan la frontera (recordemos el reciente hallazgo en Tijuana-San Diego), demostrando que la lucha no es solo contra personas, sino contra organizaciones que invierten millones en logística.
- El tema del fentanilo: La vigilancia sobre la cadena de suministro de precursores químicos sigue siendo la prioridad absoluta en la agenda de seguridad regional.
- Limpieza interna: Uno de los puntos más delicados que mencionó la funcionaria es la revisión constante de funcionarios públicos. Según Carter, la cooperación actual también implica un esfuerzo conjunto para detectar a aquellos servidores que, lamentablemente, han colaborado con el crimen organizado.
¿Qué sigue para la relación México-EE. UU.?
La pregunta que queda en el aire es: ¿se mantendrá este ritmo de trabajo? Para Estados Unidos, la respuesta parece ser un sí rotundo. La política de “¿Quieres cooperar, sí o no?” está marcando la pauta de las relaciones actuales. La administración estadounidense parece decidida a presionar a fondo para desarticular facciones en estados clave, como Sinaloa, llevando la investigación incluso hacia funcionarios de alto nivel.
En Tantita Tinta seguiremos muy de cerca cómo evoluciona este nuevo paradigma de seguridad. Lo cierto es que, al menos por ahora, las reglas del juego entre ambos países han cambiado drásticamente tras los hechos de febrero pasado.
Fuente: El Universal