¿El fin de la certidumbre? La revisión del T-MEC podría estirarse hasta el 2029

¿Qué está pasando realmente con el T-MEC?

Si sientes que las noticias sobre comercio internacional suenan a cuento de nunca acabar, no estás solo. En Tantita Tinta nos pusimos a analizar el panorama actual y, la verdad, las cosas en la relación trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá están más tensas que una liga a punto de romperse. La fecha clave era el 1 de julio para la renovación del tratado, pero todo apunta a que nos vamos a quedar esperando.

Un escenario de incertidumbre prolongada

La administración de Donald Trump no parece tener prisa por ponerle la firma a una extensión de 16 años. En lugar de eso, nos estamos perfilando hacia un escenario de negociaciones constantes que, según fuentes cercanas al proceso, podrían extenderse hasta el final del mandato presidencial en 2029. Para nosotros en Tantita Tinta, esto significa una cosa clara: prepárense para una larga temporada de dimes y diretes.

El T-MEC, que mueve la friolera de cerca de 40 billones de pesos (US$2 billones) anuales entre los tres países, es el corazón de nuestra economía. Y aunque el acuerdo tiene una cláusula que permite extender su vigencia hasta 2036, la negativa de EE. UU. a formalizar esa renovación abre la puerta a un periodo de incertidumbre que, seamos honestos, no le cae nada bien a los mercados.

La estrategia de la “pieza de Lego”

¿Qué busca exactamente Washington? La respuesta tiene nombre y apellido: proteccionismo. La Casa Blanca quiere que los vehículos nuevos tengan al menos un 50% de contenido estadounidense para librarse de los aranceles. Y como el Congreso estadounidense es un terreno pantanoso, el representante comercial Jamieson Greer apuesta por los llamados “protocolos” o cartas complementarias.

Básicamente, quieren hacer ajustes bilaterales (de uno a uno) sin tener que pasar por el desgaste político de cambiar el texto legal del tratado. La negociadora canadiense Janice Charette lo llamó acertadamente como una “pieza de Lego” que se acopla al acuerdo original. Es decir: quieren las ventajas sin el trámite formal.

¿Cómo nos afecta en México?

  • Inversión en pausa: La economía mexicana, nuestra segunda potencia regional, lleva ya 19 meses con números rojos en la inversión. La falta de claridad sobre si habrá o no cambios en las reglas del sector automotriz tiene a los inversionistas con el freno de mano puesto.
  • La postura de Ebrard: El gobierno mexicano ha sido claro en su intención: el T-MEC debe seguir siendo un acuerdo tripartito. La fragmentación en acuerdos bilaterales solo debilita la posición de bloque frente a otras potencias.
  • El factor Trump: Nadie puede descartar que el presidente estadounidense utilice el amago de salir del acuerdo como una herramienta de presión, tal como lo ha hecho con sus recientes anuncios arancelarios.

¿Qué sigue ahora?

Mientras Canadá intenta ser conciliador —ofreciendo cooperación en minerales críticos como uranio y potasa—, México se mantiene firme en la mesa de negociaciones. Los funcionarios canadienses ya se están preparando mentalmente para años de turbulencias. En el equipo de Tantita Tinta creemos que lo más sensato es no esperar un desenlace rápido este julio. “No debemos crear un precipicio donde no lo hay”, dijo Dominic LeBlanc, ministro canadiense. Y tiene razón, pero la calma no parece estar en el menú de este sexenio.

Lo único seguro por ahora es que la estabilidad comercial será el tema de conversación en todas las oficinas y plantas de manufactura de nuestro país durante los próximos años. ¡Abróchense los cinturones!

Fuente: Bloomberg Tecnologia


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