¿Se viene un desastre climático como el del siglo XIX? En Tantita Tinta te contamos los detalles
Llevamos semanas con el Jesús en la boca respecto a lo que se perfila como un episodio intenso de ‘El Niño’. Aunque la Organización Meteorológica Mundial ha sido cautelosa con las etiquetas, evitando llamarlo ‘súper’ por cuestiones terminológicas, la realidad es que el consenso científico es claro: viene fuerte, muy fuerte. Tanto así, que incluso voces que suelen criticar el alarmismo climático, como el meteorólogo Ryan Maue, han encendido las alarmas comparándolo con el catastrófico evento de 1877-1878.
¿Qué es realmente este fenómeno?
Para quienes no están familiarizados, ‘El Niño’ es un evento cíclico que altera el clima a nivel mundial. Es, básicamente, el responsable de la mayor variabilidad climática anual fuera de las estaciones del año. Cuando los vientos alisios dejan de soplar con fuerza, el Pacífico ecuatorial se calienta de forma inusual, desatando un efecto dominó en todo el planeta: sequías severas en algunas zonas y diluvios en otras.
La sombra de 1877
Recordar lo que pasó hace más de 140 años pone los pelos de punta. Aquel evento fue el más intenso registrado desde 1850 y, al combinarse con anomalías en el Índico y el Atlántico, provocó una sequía devastadora que se asocia históricamente con la pérdida del 4% de la población mundial de aquel entonces. Sin embargo, en Tantita Tinta creemos necesario poner las cosas en perspectiva: esa cifra de mortalidad no solo fue fruto del clima, sino también de políticas coloniales negligentes que priorizaron la exportación de granos sobre la supervivencia humana.
El impacto en nuestra economía
Más allá de las comparaciones históricas, el riesgo real es tangible. No necesitamos irnos tan atrás; basta recordar el episodio de 1997-1998. Aquel evento dejó una huella económica impresionante: los cálculos apuntan a pérdidas globales cercanas a los 5.7 billones de dólares (algo así como 115 billones de pesos mexicanos al tipo de cambio actual).
Es evidente que no estamos hablando de un suceso menor. Aunque México y otras partes del mundo han aprendido a gestionar mejor estos ciclos, la interconexión de los mercados globales hace que cualquier desajuste meteorológico se traduzca en una presión inflacionaria difícil de ignorar. No se trata de generar pánico, sino de estar bien informados sobre la chamba que gobiernos y empresas deben hacer para mitigar daños.
Prepararse es la clave
Mientras los modelos siguen actualizándose, la lección es clara: el clima es nuestra variable más inestable. Ya sea con lluvias torrenciales o sequías que afecten la seguridad alimentaria, estar preparados es vital. En Tantita Tinta estaremos dando seguimiento puntual a este fenómeno para que no te agarre desprevenido. ¡Quédate pendiente de nuestras actualizaciones!
Fuente: Espinof