El dramón de ‘Soy Leyenda 2’: La secuela de Will Smith tropieza con un muro casi imposible

¿La maldición de los zombies o falta de inspiración? La secuela más esperada se complica

Hay proyectos cinematográficos que se anuncian con bombo, platillos y alfombra roja, pero que conforme pasa el tiempo parecen destinados a quedarse en el cajón de los recuerdos. En Tantita Tinta nos hemos puesto a rascarle a la información y, la verdad, la esperada secuela de Soy Leyenda nos trae con el pendiente. Ya pasaron más de cuatro años desde que se confirmó por todo lo alto el regreso de Will Smith y la incorporación de Michael B. Jordan, pero la cruda realidad es que todavía no hay un guion en firme.

El talentoso guionista Akiva Goldsman soltó la sopa recientemente en una entrevista y reconoció sin tapujos que levantar este proyecto está siendo un verdadero dolor de cabeza. Entre broma y drama, confesó: “Me he topado con una serie de obstáculos que me niego a que me venzan. Esa es la verdad. Seguimos adelante. Lo estamos intentando”. Pero seamos sinceros, querido lector: si llevan años dándole vueltas al asunto, cuesta creer que de la noche a la mañana aparezca una solución mágica.

Las decisiones arriesgadas que tienen al proyecto contra las cuerdas

Para entender el tamaño del lío, hay que recordar que la primera decisión de la producción fue todo un volado: ignorar el final original de la película del 2007 para rescatar el final alternativo. ¿El objetivo? Traer de vuelta al carismático personaje de Will Smith (el doctor Robert Neville) y justificar su supervivencia. Sin embargo, dar con el enfoque narrativo adecuado sin caer en trampas argumentales burdas se ha convertido en una pesadilla.

Por si fuera poco, hay que tomar en cuenta el peso de las grandes estrellas. Seguramente tanto Smith como Jordan tienen equipos legales y creativos muy exigentes que no van a aceptar cualquier libreto improvisado solo por cobrar el cheque. Nadie quiere arriesgar su reputación en una secuela innecesaria que termine sepultando el legado de la cinta original.

Una regla de oro inquebrantable: ¡ni se les ocurra tocar al lomito!

Dentro de todo este caos creativo, Goldsman al menos tiene una cosa clarísima y súper definida que nos hace suspirar de alivio: en esta nueva entrega ningún perrito saldrá lastimado. Y es que el guionista tiene muy presente el trauma colectivo que dejó la primera parte. Al respecto, comentó con humor y honestidad:

  • “Me temo que no sobreviviría a la reacción violenta si matáramos a otro perro”, aseguró.
  • Recordó que en la película original, cuando barayeron prácticamente a toda la humanidad del planeta, nadie dijo nada, pero bastó con que le pasara algo al fiel canino para que la gente abandonara las salas de cine en las proyecciones de prueba. ¡Punto bueno para la producción!

Próximamente se cumplarán dos décadas desde el estreno de la primera parte, lo que pintaba como la fecha perfecta para que la maquinaria de Hollywood se pusiera las pilas. No obstante, en Tantita Tinta calculamos que esto va para muy largo. Con agendas tan apretadas y un guion atorado, lo más seguro es que nos toque seguir esperando sentados con nuestra bolsita de palomitas. ¿Valdrá la pena tanto retraso o terminará siendo un tremendo fiasco? Tiempo al tiempo.

Fuente: Espinof


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